​Carlos Tabares: El último mohicano

Por: Gabriel García Galano 
Entrevistar a Carlos Tabares es fácil y a la vez no. Gran conversador, no hay que sacarle las palabras con pinzas. Pero, a estas alturas, ¿qué se le puede preguntar a Tabares? Todo y nada. Aunque siempre se agradece lo que él tenga que decir, pues el tiempo pasa y con ello cambian algunas visiones.
Siempre arreglándoselas para estar sonriendo, este pelotero elegante, pues gusta de combinar guantillas con spikes, gorra con guante y hasta la enguatada si lo ve posible, aceptó la duración del “interrogatorio” diciendo, simplemente, que no tenía apuro.
—Empezamos por lo último, el retiro. Mucho se comenta que te vas ahora ex profeso, para hacer coincidir tu número 56 con el de la Serie Nacional de tu despedida. ¿De dónde sale la idea?
—Cuando estaba en la Serie 54 me puse a sacar cuentas. Tenía 40 años y 23 temporadas con Industriales. Entonces me pareció que sería buena idea redondear las 25 series y retirarme con el número 56 en la Serie 56, para que el público me recordara de esta manera, como el pelotero que empezó en 1993 con los fildeos, el bateo oportuno, además de que me preparé físicamente para llegar en forma y lograr despedirme así, bateando bien, jugando bien.
—Precisamente siendo tú un veterano el factor físico influyó bastante a medida que avanzó el tiempo. ¿Cómo afrontaste psicológicamente los momentos en los que estabas bien y venía una lesión, sobre todo en los últimos años?
—Son momentos difíciles pues cada vez que uno se lesiona en un buen momento luego corre el riesgo de no encontrarse cuando regresa en la caja de bateo o en la posición o turno que desempeña, sobre todo por el miedo a lesionarse de nuevo. Con la experiencia que tengo desarrollé un mecanismo para rebasar el problema y lo hice ejecutando en el terreno las cosas propias de mis características como atleta: tocar la bola, batear por detrás del corredor. De esta manera no me alejaba mucho de mi sistema y pude mantener una carrera bastante estable.
—Hablando de lesiones, ¿cuál fue la que más te marcó?
—En el año 2000, cuando regresé de mi primera vez en el equipo Cuba tuve una lesión en el brazo derecho que me duró casi dos años. Fue un desgarre muscular del que pensé que no iba a salir, llegué a creer que más nunca iba a poder lanzar una pelota. Bateaba con el bate abajo, pues no podía levantar el brazo por el dolor. Hubo incluso un play off que lo jugué casi sin poder calentar ese brazo, pero nunca dejé de jugar, nunca abandoné el terreno y eso que tuve una post temporada bastante mala, bateé .069, cosa que nunca me había pasado porque en los “juegos calientes” me siento bien y lo doy todo, pero ese año no pude. De esa salí gracias al apoyo de mi familia pero sobre todo a mi propio trabajo psicológico, ya que el mejor psicólogo que uno puede tener, es uno mismo.
Luego regresé en 2001 y empecé una buena temporada, pero tuve otro desgarre, esta vez en un muslo; en 2002 fue una cortada en la mano, para el 2003 fue todo perfecto, incluso regresé al equipo Cuba y un año después fue una lesión en las costillas, que no me perdí las olimpiadas porque me mantuve entrenando. Luego han venido otras hasta esta, que me obligó a perderme los últimos cinco juegos del equipo, lo que no me gustó, no era lo que yo quería, pero jocosamente me dijeron “¿No querías retirarte como empezaste, con grandes fildeos? Bueno, retírate también con una lesión porque eso siempre hubo”, y lo asumí aunque no era lo que hubiera querido.
— ¿Qué crees que le ha faltado a Industriales en los últimos años?
—Le han faltado detalles importantes del juego, disciplina táctica, velocidad en función de la ofensiva, juego colectivo, pues a veces las individualidades se ponen por delante y eso no camina. Ha faltado en ocasiones calidad humana, y otras cosas extra que han conspirado en contra del equipo. Y no podemos lamentarnos si un lanzador lo hace mal o un bateador se poncha, hay que seguir dándose ánimo y eso también faltó al igual que la concentración en el trabajo que se hace, faltó la unidad y cohesión entre jugadores y dirección. Olvídate de si estás bien en el juego, si no tienes esos aspectos a tu alrededor, te afecta igual. Ahora que anuncié mi retiro pienso trabajar en base a eso con los muchachos.
— ¿Cuál fue tu experiencia más grata en Industriales?
Tengo muchas, pero la mejor ha sido compartir con todas esas grandes figuras como Vargas, Javier, Padilla, Germán; grandes peloteros con los que tuve el placer de jugar e incluso ser dirigidos por ellos. Para mí eso fue de lo más grande que he tenido en mi carrera, además de poder convertirme en una de las principales figuras de Industriales a través de los conocimientos, consejos y experiencias que ellos me han aportado. Eso fue lo que nos llevó a ser una gran familia y creo que es lo que más me ha marcado y voy a llevarme de este equipo.
Cuando le pregunto por lo mejor que le ha pasado con el equipo Cuba, su mirada se enciende y cobra un brillo diferente, de esos que casi no se notan si no se observa atentamente, pues la respuesta llega como un relámpago.
Lo mejor del Cuba fue participar en el I Clásico Mundial. Siempre fue todo un debate la cuestión de que si lo amateur y lo profesional y finalmente estar allí, enfrentando a lo mejor del béisbol mundial como equipo nacionalfue muy grande, superando incluso a una tremenda experiencia como son los Juegos Olímpicos. Y yo tuve la oportunidad de estar ahí, en ese primer Clásico que fue el medidor de lo que en ese momento podíamos hacer.
Creo que fue genial, sobre todo compartir fuera del terreno con los dominicanos, poder jugar billar con Albert Pujols e intercambiar ideas con él, hablar con los puertorriqueños y aunque no llegamos a ver a los norteamericanos, fue muy agradable la relación con los japoneses. En fin, una gran experiencia, para mí la mejor con el equipo Cuba.
— Ya que hablas así de ese momento y de jugar contra los profesionales, ¿Alguna vez tuviste la idea de jugar en Grandes Ligas?
— Sí, cómo no, siempre pasó la idea y siempre lo he dicho. Desgraciadamente la única manera era desertando y eso sí no me pasó por la mente. Tuve varias ofertas, pero no podía hacerlo. Soy muy arraigado a Cuba y mi familia y no hubiera podido alejarme de ellos. Pero igual, en el Clásico pude enfrentarme a Johan Santana, salirle al robo a Iván Rodríguez y eso funcionó para mí, salvando las distancias, como si hubiera jugado en Grandes Ligas contra todos esos peloteros. Incluso he visto luego que en las Olimpiadas de Atenas los comentaristas extranjeros decían que yo hubiera sido un buen jardinero en la MLB, pero no podía desertar, nunca fue una idea.
Como los momentos amargos no pueden faltar me preparo para la pregunta, imaginando saber de antemano la respuesta, aunque sabido es que en 25 series nacionales debe haber más de un momento que Tabares quisiera borrar, o al menos, cambiar.
— Carlos, antes de comenzar la entrevistaestuvimos hablando del play off de 1999 que se perdió aquí con Santiago de Cuba, cuando ya parecía ganado. ¿Es este el peor momento con Industriales o hay otro más amargo?
— Qué va, ese es uno. Anteriormente tuve otro en 1993 contra Villa Clara, un juego que teníamos en las manos. Ese me dolió más que el de 1999, pues había tiempo de recuperar la victoria a diferencia de contra Santiago, donde perdimos el sábado 1×0 y el domingo 9×0 y no dio tiempo de nada. Pero te digo más: el play off de 2007 me dolió muchísimo, contra Santiago otra vez, una serie que teníamos ganada y todo se viró al revés con aquel famoso jonrón de foul de Jose Julio Ruiz. Contando ese hubiéramos ganado 2003, 2004, 2006 y 2007. Luego perdimos en el 2012 contra Ciego de Ávila, pero nada me dolió tanto como esos tres: 1993, 1999 y 2007.
— La siguiente pregunta le llega directo al pecho:  ¿Cómo quieres que sea tu retiro?
La verdad no quiero que llegue el momento ese de decir adiós oficialmente, pero cuando lo tenga enfrente quiero que sea distinto. Me gustaría que no fuera lo tradicional de pasear al pelotero por el terreno. Los tiempos cambian y debemos evolucionar con ellos y hoy hay muchos medios audiovisuales, recursos y otras iniciativas para hacer una actividad diferente, no sé, proyectar jugadas, batazos, para el que no conoce bien sepa quien se va a retirar. Los tiempos cambian y si queremos adaptarnos al beisbol moderno, estas cosas hay que cambiarlas también.
— Con el Cuba protagonizaste grandes momentos con tus fildeos en 2003 en Santo Domingo y 2004 aquella jugada en Atenas que fue bastante polémica. ¿Cómo fue este último momento para Tabares desde que salió el batazo hasta el desenlace de la jugada?
— Practiqué muchísimo tratar de estimar por el sonido del bate donde podía caer la pelota, y eso me ayudó a lograr estas jugadas.Lo de Atenas sobre todo fue muy gracioso, porque yo capturo la pelota y esta se me sale del guante y da contra el muro, lo que normalmente es “viva y en juego”. Pero usando esa picardía que uno aprende con el tiempo cogí la pelota de rebote y me viré cayendo al suelo con el guante levantado y muy atento al árbitro. Cuando vi que decretó el out me levanté corriendo rápido para el banco, Cepeda vino a abrazarme por el out y le dije “CORRE, QUE METÍ UN NÚMERO”. Luego el director de Australia reclamó, pero nada cambió. Al árbitro los suspendieron un año después de eso, pero ya se había logrado lo más importante, el título olímpico.
— ¿Se te quedó algo por hacer?
— Creo que nada. Robe home, bateé, fildié, hice jugadas, me sacrifiqué, me expulsaron los umpires, no sé, hice de todo. Quizás llegar a los 2000 hits, pues terminé con 1956…mira qué curioso, de nuevo el número 56. Pero creo que hice todo lo que podía hacer, hubiera querido batear más o hacer más jugadas, pero hice lo que pude, a pesar de todas las lesiones.
— ¿Qué piensas hacer ahora cuando te retires?
— Primero dedicarle tiempo a mi familia y amistades cercanas, quienes han sufrido y gozado todos estos años de deporte conmigo. Después pienso hacer la maestría y el doctorado para a lo sumo en dos años, dirigir Industriales.
— ¿Cuál ha sido el mejor Industriales para ti?
— Me guío por resultados y creo que el Industriales del 2003, el del récord es el mejor. Era un equipo unido, con Kendry, Cañizares, Scull, Javier, Yasser y un pitcheo muy joven pero efectivo. Nos mirábamos y olíamos a campeones.
— ¿A qué le achacas la pérdida de público en los estadios?
— La competencia con el fútbol, la pérdida del juego dinámico, se ha perdido la actitud para con el juego, los resultados negativos, los juegos por la tarde, quizás hasta la estructura. Ha sido muy doloroso ver el Latino vacío, con más personas apoyando a los equipos contrarios que a Industriales. La gente a veces cree que uno ya no tiene ganas de jugar y que a eso obedecen los malos resultados, se desencantan y claro, dejan de ir a ver la pelota. Eso pasa sobre todo en La Habana, pues por ejemplo en Holguín y Matanzas siguen apoyando al equipo y este año se vio como en Camagüey volvió el público gracias a la actuación de sus muchachos. Pero para llenar los estadios hay que entregarse en el terreno, sacrificarse. Los terrenos los llenan los atletas con su actuación.
— ¿Te gusta esta estructura de la Serie Nacional? ¿Se recupera el béisbol cubano?
— Creo que hay que concentrar más la pelota, creo que 16 equipos son mucho todavía para como está la pelota. Pero me gustaría una serie con ocho equipos, y sin imitar sistemas extranjeros. Sobre la recuperación, creo que se puede, pero hay que revolucionar muchas cosas, sobre todo en el pensamiento técnico-táctico de los atletas y formarlos mejor para que puedan ir con una buena base a esas experiencias de contrataciones en el extranjero y tengan un buen desempeño. Pero sobre todo hace falta roce internacional, salir de aquí a experimentar cosas nuevas.
— Finalmente una ronda de preguntas a ráfaga, para terminar de manera diferente. ¿Listo?
— Dale, dispara…
— ¿Cuál es la palabra que más le gusta a Carlos Tabares?
— Yo.
— ¿La que menos te gusta?
— No.
— Un oficio que te hubiera gustado tener…
— Músico.
— Uno que no te hubiera gustado…
— Cuidador del Parque Zoológico.
—  ¿Barcelona o Real Madrid?
—  Barcelona.
— ¿Boston o Yankees?
—  Yankees de New York.
— Si volvieras a nacer, ¿qué quisieras ser?
—  Otro jugador de Industriales.
—  Tu mejor compañero en el equipo Industriales…
—  Está difícil esa…bueno, son muchos, me abstendría, la verdad… pero ahora mismo, Rudy y Malleta
— ¿Qué te activa?
—  La música alta, una pelota para arriba de mí…la comida que me gusta.
—  ¿Qué te apaga?
—  La indiferencia, la soledad y la autosuficiencia. Por suerte no soy autosuficiente, sino estuviera apagado toda la vida.
— ¿El lanzador más difícil?
— Todos.
— La última respuesta si se la pensó bien, aunque esbozó una sonrisa desde el primer momento como si tuviera un nombre o más de uno. Pero Carlos Tabares, el último de los mohicanos, azul de toda la vida, volvió a ser ese hombre sencillo que prefiere como único conflicto el gran fildeo o el hit oportuno…. ¿El lanzador más fácil?
— Algunos…

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