Cuando el cambio ayuda


Por Norland Rosendo 

En Cuba, ya lo dijo Perogrullo, todo el mundo es director de pelota. Qué bueno, porque si no la vida iba a ser muy aburrida en los estadios. Y en cualquier esquina. Como sucede con las demás posiciones, también hay polémica con los lanzadores escogidos para integrar la selección nacional que jugará en el Clásico.

Sin embargo, una voz más que autorizada, la del entrenador pinareño y de Cuba (porque ha trabajado en varias provincias durante los 48 años dedicados a preparar pitchers) José Manuel Cortina, me dijo tajantemente: «Este es el staff más fuerte de los últimos años». Y leamos bien: de los últimos años, no de toda la vida; ni el ideal tampoco.

Cortina, quien sabiamente fue llamado para ayudar en el entrenamiento, argumenta que ha habido una mejoría en el control y algunos han incorporado otros tipos de envíos. Sobre Lázaro Blanco apunta que en la medida que tenga más responsabilidad, aumentará su calidad. Él y Yosvany Torres son los que mejor colocan los pitcheos, además el granmense ya tira el cambio de velocidad, igual que Yoanni Yera y Miguel Lahera.

Sobre este último, reconoció que ha perfeccionado además su bola cortada y los movimientos en la fase inicial del wind-up, y eso lo dota de más control, lo que lo convierte en un gran cerrador.

Del jovencito Raidel Martínez solo tuvo palabras de elogios. «Es el segundo Pedro Luis Lazo de Cuba, a su velocidad sobre las 94 millas por hora sumó el cambio de velocidad y tiene un mundo por aprender, y su aplomo sobre el box es impresionante».

Pero Cortina sabe que los pitchers cubanos tienen que aprender mucho. Muchísimo, para estar a la altura de lo que el Clásico Mundial exige para llegar hasta el podio.

«Como mínimo, argumenta, tienen que dominar cuatro lanzamientos: la recta, el cambio, la slider y otro más. Es importante que el primer envío sea strike, que varíen con inteligencia la velocidad, que sepan agarrar bien la pelota, que no tengan miedo a lanzar en la zona pegada; hay una tendencia a alejar la bola y eso beneficia al bateador. Mi teoría es que los pitchers bateen, eso los ayudará a desarrollar el pensamiento técnico-táctico.

«En dos strike sin bola recomiendo tirar recta dura y en zona buena, pero por donde más vulnerabilidad tenga el bateador. Eso se estudia, lástima que no dispongamos de una cámara para filmar a los pitchers y después analizar qué hicieron bien y qué mal», explicó.

Aún no se ha incorporado a la preparación el grupo (incluidos los técnicos) que compitió en la Serie del Caribe, y como Cortina solo está asesorando, declinó hacer comentarios sobre la composición del cuerpo de lanzadores, pero en mi correo electrónico, las redes sociales y la web de nuestro periódico sobran las opiniones. La esquina no está caliente; está ardiendo. Y se hará pública

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