Fildeos fuera del terreno

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Foto por Yuhki Ohboshi

Por Norland Rosendo

Tokio, Japón.— Quizá la selección de Cuba comenzó a recoger ya las maletas para el regreso. Quizá no. A lo mejor no quedó un bateador que no pusiera Carlos Martí en aras del triunfo frente a Holanda; todos menos uno. Un hombre al que le ha tocado ver los «toros desde la barrera» y que, visto el campeonato, mucha falta le hizo al equipo.

Durante los juegos nadie lo ve en el banco, por regla del torneo no puede estar allí. Solo en los entrenamientos se le ve sentado dentro de la «cueva», pero sin salir de ella, mirando a sus compañeros, no más.

El alto mando de Cuba y sus asesores no interpretaron bien el reglamento y desconocían hasta unas horas antes de empezar el Clásico que al cátcher de práctica no se le podía dar alta en el equipo si no era por la lesión de un receptor y avalada por el cuerpo médico de la MLB, que organiza el certamen. Un cambio al que después no se le podría dar marcha atrás.

Así, se esfumaba la posibilidad de subir al roster a Raúl González, el jugador utility que previó Martí para el Clásico. ¡Y qué falta ha hecho!.

Cuando usted me lea, no sé cuál será el destino de Cuba: La Habana o un día más en Tokio pensando en Los Ángeles, sin embargo, no quiero dejar de dedicarle un espacio a este avileño, al que no he visto sonreír, y eso que no hay sesión de entrenamiento a la que yo no haya ido.

—Qué duro es ver el juego desde afuera…

—Si lo dice usted que no es pelotero, cómo estaré yo, pero lo importante es que los muchachos están tratando de dejar una grata impresión en el terreno. Yo desde atrás, los aplaudo, los animo. Y me queda eso, disfrutar sus jugadas, sus batazos, como si fueran míos.

—¿Qué haces durante el juego?

—A veces voy al Club House, veo el partido por la televisión y cuando hace falta voy para el bull pen.

—Pero si Cuba ha tenido activo el bull pen casi todo el tiempo…

—Para eso han estado los cátcher, yo asumí ahora que Frank Camilo Morejón se lesionó y Yosvani Alarcón entró de regular.

—¿Cómo controlas los deseos de entrar al terreno?

—Ya te dije, camino mucho, luego me siento un rato, voy al bull pen a conversar. Es duro. Quiero coger un guante o un bate y salir a jugar.

—Si estuvieras en la nómina oficial, quizá hasta fueras regular por el bajo rendimiento de Carlos Benítez a la ofensiva.

—(Suspira, asiente ligeramente). Imagínate.

—¿Y conversas con Benítez?

—Yo hablo con todos, pero con él es con uno de los que más lo he hecho…

—¿Qué le dices?

—Le transmito confianza, lo animo, le digo que saque lo negativo que tiene dentro de sí. Lo que lo ha afectado es la ansiedad por hacer las cosas bien.

—Supongamos que por determinada razón te den una oportunidad, ¿dónde quisieras jugar?

—Donde me pongan, no importa. Yo cierro los ojos y me veo ahí (mira para la grama del Tokyo Dome).

Si Cuba logró sobrevivir en la cruzada contra los holandeses, a lo mejor Raúl González tiene su chance, porque la lesión de Frank Camilo no es tan leve. O al menos, es muy probable que lo aleje de la receptoría durante varios días.

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