Agustín Marquetti, quiero hablar contigo

Agustín Marquetti. (Foto: encaribe.org)

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Esta conversación a distancia me duele mucho, Agustín. Precisamente porque es a distancia, mucho más allá de las millas que nos separan, con el agregado de la gran admiración que despertaste en mí, convertida en el amor sentido por los ases.

Tú lo eras. Y del deporte nacional en momento de gran alza, cuando hombres como tú ayudaron a levantarlo a pesar del ataque de lo peor de Estados Unidos, que inició el cerco a la disciplina nacional antes de que impusiera el bloqueo. Que allí residas y camines por las mismas calles por donde se desplaza la maldad… ¡Dios, duele…!

Lesiona fuerte porque la enfrentaste estando más cerca del niño que del hombre. Y pensar que ahora para hablar sobre Girón no puedo volver a incluirte como en otras ocasiones. No te considero enemigo. He publicado varias veces mis conceptos sobre este aspecto de la existencia. Para que fluya la charla prefiero darte aparte algunos de esas líneas.* Si pudieras cerca de mí, con tu voz, darme tus opiniones, el porqué de tu decisión. Sigo mi plática- monólogo…

En cuanto a la citada inclusión, nadie me lo prohíbe sino yo mismo. Entonces demostraste inicio y ascenso de una conciencia patriótica. Hace unos años, mostraste que no eras de los imprescindibles a los que cantó Brecht, sin negar las entregas parciales más comunes, necesarias también. El planeta, la lucha por salvarlo, están hechos de pedazos nada perfectos, hasta contradictorios. Los batalladores deben juntar lo superior de ellos para sacar al mundo del abismo. No abogo por la limitada tolerancia, disfraz de la conmiseración con tanto de desprecio. Hablo de la comprensión, del respeto mutuo.

Dulce María Carrington te hizo protagonista de un libro donde aparecen los latigazos que sufriste. Dogmatismo, mandonismo, extremismo, oportunismo mordiendo ¡Cuántos ismos lacerando el socialismo! Califiqué la publicación de un jonrón con las bases llenas por el contenido y la forma. También por exteriorizar las vicisitudes.

No fuiste el único azotado. Muchísimas glorias deportivas lo manifiestan en las entrevistas realizadas para la televisión por Aurelio Prieto Alemán y Hernández Luján. En la entrevista –libro de Juan Velázquez-, el gran Eugenio George expone, sin resentimiento, la injusticia padecida, de la que no quedó incólume la esposa. Un testimonio sobre Rey Vicente Anglada, revelador de los golpes bajos asestados a esta segunda base que refulgía con luz propia, obtuvo mención en el concurso principal de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba. Debe ser editado.

Pregunta a artistas y periodistas, ingenieros y arquitectos… ¿A quién no agarró un dardo gris sobre todo si posee valía? La saeta siempre anda esperando dentro de una caja putrefacta, contentiva de una mezcla de estupideces salpicadas de bastante envidia. A prohibiciones y olvidos no escaparon Martín Dihigo, los Beatles, el Viva Changó de Celina; ni siquiera el corte cuadrado del cabello. Ah, esos ignoprostitutas…

Apoyo lo planteado por Fernando Martínez Heredia: “La intolerancia, el autoritarismo, el dogmatismo, la arbitrariedad, la falta de fraternidad, han estado presentes en nuestro proceso, y han causado daños que siempre son serios, por la injusticia que entrañan, negadora de la esencia de la revolución. Los han sufrido -entre otros- cubanos religiosos u homosexuales y también irreligiosos y heterosexuales”.

Pero la inmensa mayoría de los fustigados se mantiene en Cuba y por Cuba, y cumplen con estas palabras de José Martí sobre el asunto aunque no las hayan leído; no me canso de citarlas: “Pues si hay miserias y pequeñeces en la tierra propia, desertarlas es simplemente una infamia, y la verdadera superioridad no consiste en huir de ellas, ¡sino en ponerse a vencerlas!”

Así te veo Don Agustín

Lo he divulgado antes dentro de varios escritos y diversos medios. Lo recuerdo perfectamente.
El muchacho falsifica su edad para poder ingresar en las Milicias de su Alquízar natal. Por Agustín Marquetti Moinelo no esperará la Patria. Lo aceptan. Hacia la conflagración. Mucho tiempo después nacen versos míos para ti.

Marquetti
Este moreno primera base
de muchachito peleó en Girón,
Agustín Marquetti con 15 años
artillero contra el invasor.
Conecta duro la recta fuerte
de un rubio gringo lanzador:
la bola se va y se va,
kilométrico jonrón,
cóndor al pico se lleva
del águila su ambición
Otro Girón, en el béisbol,
logrado por el moreno
que niño ya fue Girón.

Los batazos de cuatro esquinas del número 40 de Industriales hicieron historias: brillan la viajera decisiva que conectó al seleccionado de los Estados Unidos después de haber botado la esférica de foul en el Mundial de Nicaragua; ya un veterano, el bambinazo, en el Latinoamericano, al gran Rogelio García, para que los azules conquistaran el cetro. Sin embargo, el más importante fue aquel cuadrangular de abril de 1961 contra los mercenarios.
Con esa imagen te mantengo en mi corazón, Don Agustín.

*Abro paso al tratamiento a los peloteros que se fueron y a los que están. Hay quienes están y mejor se hubieran ido porque su espíritu anda por otro lado y dañan más que quienes se marcharon y no siempre hacen daño. Debemos respetar la decisión de cada cual de vivir y buscar horizontes donde desee, sin ceder en la actitud y el pensamiento nuestros -merecen respeto también- ni aplaudir al que deserta formando parte de una delegación; es válido y humano repudiar a quienes son capaces de hablar mal de la patria envueltos en falacias y a los que aquí acosaron, denigraron, fueron extremistas y, en nombre del proceso, causaron estragos y dicen haber encontrado la liberación, la felicidad, a Dios en otras tierras.

La emigración cubana no se limita al sector de los atletas, que han demostrado fidelidad a la patria en su inmensa mayoría a pesar de no ser atendidos correctamente siempre, en medio de un planeta injusto e ilógico que paga millones por patear un balón hacia el gol o ponchar o desaparecer la esférica mientras en el llamado tercer mundo mueren millones de personas de hambre o enfermedades curables al no tener recursos. Aquel es el que es y no el que soñamos, y hay que dominar cómo existir en él, lo que no significa enlodarse ni dejar de batirse por mejorarlo y convertir nuestros ensueños en vida.

Repletos de inflexibilidad e irrespeto, incomprensión y extremismo, el humanismo en falta, herimos, nos herimos y alejamos la patria y el mundo de la aspiración martiana: con todos y para el bien de todos, y denigramos el socialismo, muy lesionado por fallas, traiciones y desmerengamientos. La actual emigración es económica y, amén del trabajo ideológico, que debe ser superior, hay que edificar mejor nuestro sistema, hacerlo más socialista, más revolucionario. Importante: A cada cual según su trabajo… En la vida y en la pelota, el cuarto bate no es igual que el octavo o el calentador del banco.

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