Ulfrido y algunas luces

 

Hemos visto los lunares de la IV Serie Nacional Sub-23 y no los destellos, que también los hay. Por ejemplo, descargamos la mirada sobre la defensa en las primeras subseries, en las cuales se cometieron 100 errores y ahora en los segundos co­tejos, sin ser la maravilla del mundo, hubo 77 pifias, aunque faltan dos desafíos entre Mayabeque y Cienfuegos en la compilación. Cierto es que el descontrol de los lanzadores es alarmante con 459 boletos, a más de siete por partido.

La combinación entre la falta de control y las marfiladas sigue siendo letal, pues si bien se anotaron 49 carreras menos que en los duelos iniciales (283 por 234), esa cantidad de pisadas en home se produjo con una disminución del average ofensivo de 266 a 257.

Sin embargo, cinco cuerpos de pitcheo, los de Ciego de Ávila, Artemisa, Matanzas, Cienfuegos y Camagüey, regalan menos de tres transferencias por encuentro. Y al campo, lo ocurrido en el último desafío entre Matanzas y Villa Clara es lo mejor defensivamente, no porque se haya jugado sin errores, sino por los brillantes engarces de los defensores. Por solo citar tres, destaquemos las manos del torpedero yumurino Juan Miguel Martínez, los reflejos del antesalista naranja Juan C. López y la solvencia de su compañero Norel González, en la inicial.

Desde la lomita, el zurdo santiaguero Ulfrido García nos regaló casi un cero jit cero carreras el pasado viernes ante Granma. Se quedó a un strike de lo que hubiera sido el tercero en temporadas Sub-23 y el 62 en la pelota cubana, desde que Carlos Maciá, con sus Almendares escribiera el prólogo de estos juegos venciendo en el Almendares Park a los Carmelitas, el 13 de febrero de 1887 en un juego que finalizó 38-0, con los ganadores pegando 32 jits y registrando en el plato en todos los innings, por la soberbia con el madero y porque sus adversarios cometieron la exagerada cifra de 28 errores.

A Ulfrido se le embasaron tres hombres, Dainier López dos veces, boleto en el primero y el jit que le rompió el encanto en conteo de dos y dos en el noveno; Ernesto Pérez, por base y Raico Santos, pelotazo en el cuarto. Llegó a retirar a 16 consecutivamente. Más allá de no conseguir la hazaña, el espigado serpentinero le ha dado un vuelco total a su dominio de la zona de strike. En la pasada Serie Nacional otorgó 32 pasaportes en 55 y dos tercios, o lo que es lo mismo, más de cinco por choque, según las estadísticas de Carlos del Pino. Ahora, en lo que va de esta campaña, tiene dos en 15 y un tercio de labor.

A propósito del cero jit cero carreras, ya que el espigado indómito probó lo difícil de lograrlo, rememoremos que se han tirado en la pelota cubana 61 juegos de ese tipo, dos de ellos en la Sub-23. El del 11-08-2014 en esa categoría fue a cuatro manos y el del 21-07-2015, también transcurrió entre Santiago de Cuba y Granma, con otro zurdo santiaguero, Ediasbel Valentín, de protagonista. Los otros 59 han sido entre mayores.

De retrospectiva en este apartado, mención obligada para tres hombres, los que lo han hecho más de una vez. El diestro del Escambray, Aquino Abreu, único de manera consecutiva ante Occidentales e Industriales, los días 16 y 25 de enero de 1966; Juan Pérez Pérez, solo él tiene más de dos: a Se­rranos (22-02-1973); a Orien­­te (25-04-1975) y a Ci­tricultores (19-01-1975) y Rogelio García a Camagüeyanos (01-03-1987) y a Serranos (22-03-1987). Hay que destacar al villareño Nivaldo Pérez, quien el 28-03-1979, lanzó el primero en Series Selectivas, con la calidad concentrada y en la era del bate de aluminio.

Es tan engorroso conseguir el cero jit cero carreras, que solo una vez se han dado dos juegos de estas características en una misma fecha. Fue el 07-01-1968, los dos lanzadores eran capitalinos, uno del Habana, Leopoldo Valdés, y el otro, Jesús Pérez, de Industriales. Se los lanzaron a los dos equipos de Vueltabajo en aquel año, Pinar del Río y Vegueros, respectivamente. El estadio que ha visto más estas joyas es el Latinoamericano, con 12, sin incluir los dos que se dieron sobre ese pasto cuando se llamaba Gran Stadium del Cerro.

Echémosle un guiño al torneo Sub-18. Participan los mismos 16 conjuntos, divididos en cuatro grupos y clasifican los primeros de cada uno, más los dos mejores en ganados y perdidos de los restantes 12. Los avileños son, a falta de nueve juegos, los únicos clasificados, pues tienen ventaja de diez sobre los espirituanos en la zona C. Habana lidera el A, con tres rayas sobre Pinar del Río; Mayabeque el B, con dos por encima de Villa Clara y Granma el D, 3,5 por encima de Santiago de Cuba. Los seis finalistas juegan una vuelta todos contra todos para que primero y segundo disputen el cetro y tercero y cuarto el bronce.

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