Cubanos en Grandes Ligas: Los 4 + y los 4

 

 

El titular no es un enigma, ni pretende serlo. Sencilla y llanamente, aprovecho que hoy se cumplen dos semanas exactas desde el inicio de la temporada de Ligas Mayores para escribir sobre los cubanos que más y menos han lucido en lo que va de 2017.

¿Por qué seleccioné a cuatro jugadores en cada caso? Podría decir que lo hice pensando en que cuatro son los Evangelios y también los Jinetes del Apocalipsis, pero sería falso. Mucho más terrenal, la razón es que tres se me antojaron un lugar común y cinco me parecieron demasiados.

Hecha la aclaración, vámonos con los cubanos de más rutilante arrancada en este curso, y mañana cerramos el repaso con aquellos jugadores que están en las oscuras manos del slump.

Aroldis Chapman (Yankees)

Es un hecho que de mantenerse en salud, el zurdo holguinero va por su primera campaña de 40 salvamentos: tanto, que a estas alturas ya duplicó su media histórica de rescates en abril (sumaba 15 en siete años). Ocho ponches en 5.1 entradas con tres hits y una base solitaria, nos alertan de las intenciones del hombre que más duro lanza la pelota en el mejor béisbol del mundo. ¿Merecerá el premio Mariano Rivera de este año? ¿Relegará a Craig Kimbrel y Zack Britton? Con su velocidad se puede hacer de todo. Hasta ganar la pole position.

Raisel Iglesias (Reds)

Este muchacho está rompiendo esquemas en el juego. Su caso no es el del clásico taponero de tres outs, puesto que en un equipo como Cincinnati hay que hacer siempre esfuerzos extras. Y el pinero está apto: por eso suma tres salidas de más de un inning de trabajo. En una de ellas, inclusive, le encomendaron un relevo en el quinto episodio… y ganó el choque. Algo a tomar en cuenta, pese a lo prematuro de la temporada: su WHIP es de 0.65, alrededor de la mitad del que ha fijado de por vida. Tomémoslo, cuando menos, como alerta.

Yasiel Puig (Dodgers)

Caballo Loco quiere volver a seducir. Dos campeonatos muy discretos lo han sacado de la atención mediática, la gente en California se olvidó de que una vivió la Puigmanía, y la autoestima del portento cienfueguero no parece preparada para eso. Por lo pronto, su paciencia en home plate puede desesperar a un monje tibetano, y esa línea ofensiva de .304/.414/.630 adelanta una inquietante reacción por la que pasan buena parte de las esperanzas en Chávez Ravine. Clayton Kershaw, el as de los Dodgers, lo sabe. Y Dave Roberts, su manager, también.

Yoenis Céspedes (Mets)

Ahora mismo tiene un jonrón cada menos de 10 turnos (seis en 57), y los Metros esperan que pueda seguir justificando el salario extraordinario que le dieron. Cierto es que se ha ponchado una vez por desafío, pero también ha mejorado de manera notable su tasa de boletos. Nadie dude que estamos en presencia del mejor jardinero izquierdo de estos tiempos. Y eso que ni siquiera llega el metro con 80…

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