¿Para qué querrá MLB cambiar el Sistema de Traspasos?

Por Claudio Rodríguez Otero

Las Grandes Ligas le solicitaron oficialmente este viernes a la NPB renegociar los términos del llamado Sistema de Traspasos, por lo que ahora todos nos preguntamos qué intención tendrá el circuito norteamericano con esa petición.

 

   El Sistema de Traspasos es la única forma que tienen los jugadores japoneses de irse a las mayores antes de convertirse en agentes libres y la última vez que sus reglas fueron modificadas los clubes nipones fueron los más perjudicados.

 

   Originalmente, el sistema funcionaba como una subasta anónima. Los clubes de la Gran Carpa que estaban interesados en el jugador japonés en cuestión enviaban ofertas secretas a la oficina del comisionado de MLB en Nueva York y el equipo que ofrecía más dinero ganaba los derechos exclusivos de negociación con el pelotero.

 

   Fue así como vimos a los Medias Rojas de Boston y los Vigilantes de Texas escandalizar al mundo del béisbol tras tirar la casa por la ventana a la hora de asegurar los derechos de negociación con Daisuke Matsuzaka y Yu Darvish, respectivamente.

 

   Boston fue el primero en hacer historia, luego de pagar nada menos que 51 millones de dólares a finales de 2006 para poder sentarse a negociar con Matsuzaka, a quien luego firmó por 6 años y 52 millones adicionales.

 

   Texas repitió la historia a principios de 2012, cuando ofreció también 51 millones de dólares para hablar con Darvish, a quien luego contrató por 6 años y otros 60 millones.

 

   Los conjuntos más modestos de la Gran Carpa, preocupados de que nunca podrían competir con los más poderosos a la hora de adquirir el talento japonés, solicitaron entonces al comisionado que modificara las reglas del sistema, de manera de que éstos tuvieran acceso también a los mejores jugadores nipones.

 

   Como consecuencia, los representantes de MLB se reunieron con sus pares de la NPB en 2013 para modificar las normas vigentes y la mejor opción que se les ocurrió para solucionar el problema fue establecer un límite máximo para el traspaso del jugador: 20 millones de dólares.

 

   Dicho límite, en teoría, tendría un efecto democrático, ya que esa cifra estaría al alcance del bolsillo de todos -o casi todos- los conjuntos de las mayores y les permitiría a éstos sentarse a negociar con el jugador en cuestión.

 

   Ese cambio representó un gran triunfo para los peloteros japoneses, que hasta entonces nunca tuvieron ni voz ni voto en todo el proceso. Por el contrario, no tenían más remedio que firmar con el club que ganase sus derechos, sin importar cuál fuese. Ahora, en cambio, tenían la oportunidad de negociar con todos los clubes interesados y así aumentar su valor en el mercado, según las distintas ofertas que recibiesen.

 

   No obstante, los que salieron perdiendo fueron los clubes nipones, que ahora se veían obligados a vender a sus mejores jugadores por sólo 20 millones de dólares, en lugar de los más de 50 que pudieron obtener bajo las normas anteriores.

 

   Ese hecho se hizo particularmente evidente cuando a finales de ese mismo año las Águilas de Rakuten colocaron a la venta a su mejor lanzador, Masahiro Tanaka, quien registró esa temporada un impresionante récord de 24-0 y una efectividad de 1.27 en 27 aperturas.

 

   La prensa norteamericana especuló en ese momento que asegurar los derechos para negociar con él -bajos las reglas del sistema anterior-, iba a costar entre 70 y 100 millones de dólares. Sin embargo, una vez que el cambio de reglas se hizo efectivo, Rakuten se vio obligado a venderlo por sólo 20 millones.

 

   Muchos se preguntan por qué la NPB aceptó el cambio, si los nuevos términos perjudicaban claramente a sus equipos. La respuesta es muy sencilla: egoísmo.

 

   A pesar de que el trabajo en equipo es una de las mayores virtudes que posee el pueblo japonés, sus equipos de béisbol continúan pensando sólo en sus intereses y no en los de la liga, razón por la cual siguen quedando mal cada vez que negocian algo con las Grandes Ligas.

 

   Los Gigantes de Yomiuri y los Halcones de SoftBank son los principales culpables del problema, ya que como se niegan a vender a sus peloteros a los clubes de las mayores no les importa para nada que las reglas cambien, o que éstas resulten perjudiciales para los conjuntos nipones. Después de todo, éstas no los afectan en lo absoluto.

 

   Como además son los dos clubes más ricos de Japón, su influencia es tan grande que pueden presionar al resto de los equipos de la liga a aceptar las condiciones propuestas por MLB, sin importar lo injustas que sean. De hecho, ellos preferirían que no existiese el Sistema de Traspasos y que ningún jugador japonés tuviese la oportunidad de irse a las Grandes Ligas, sino que se viesen obligados a disputar todas sus carreras en la NPB.

 

   Paradójicamente, ese cambio de reglas de 2013 nunca resolvió el problema que tenía MLB, ya que sus conjuntos más ricos siguen estando en ventaja sobre el resto a la hora de firmar al talento nipón.

 

   Es cierto que ya no hace falta pagar la cifra más alta para asegurar los derechos exclusivos de negociación con el pelotero japonés, pero entonces el dinero que no se gastó en eso se puede utilizar ahora para ofrecerle a éste un contrato más lucrativo, por lo que los conjuntos más modestos continúan estando en desventaja.

 

   Es posible, por lo tanto, que MLB esté buscando modificar nuevamente las reglas del sistema para tratar de corregir el mismo problema, pero se nos ocurre que la razón es otra: asegurarse de que Shohei Otani, el fenómeno que ha revolucionado al béisbol japonés en los últimos años, dé el salto a las mayores lo antes posible.

 

   MLB firmó en noviembre de 2016 un nuevo convenio laboral con su asociación de peloteros y una de las reglas que incluye ese acuerdo es limitar a sólo 5 millones de dólares el monto de dinero que sus clubes pueden utilizar para firmar a prospectos internacionales menores de 25 años.

 

   Como Otani no ha cumplido todavía los 23 y ya ha dicho que le gustaría irse a las mayores a finales de este mismo año, lo más probable es que el circuito norteamericano desee rebajar el costo máximo del traspaso de 20 millones de dólares a sólo 5.

 

   De otra manera, el club al que pertenece Otani podría pedir el máximo permitido de 20 millones para dejarlo en libertad e impedir así que éste dé el salto a la Gran Carpa, ya que ningún conjunto de esa liga podría pagar esa suma.

 

   Si esa es la intención de MLB al solicitar este nuevo cambio a las reglas del Sistema de Traspasos, nos preguntamos entonces cómo responderá la NPB a tal petición, ya que es evidente que ésta resulta más perjudicial aún para sus clubes que el acuerdo actual.

 

   Bajo las nuevas reglas, los Luchadores de Nippon Ham se verían obligados a vender a Otani, a quienes muchos consideran el mejor lanzador y el mejor bateador del béisbol japonés en la actualidad, por apenas 5 millones de dólares, en lugar de los 20 actuales, que además ya eran muy pocos en comparación a los más de 50 que hubiesen podido recibir antes.

 

   Lamentablemente, creemos que la NPB no podrá ofrecer demasiada resistencia en ese caso. En teoría, no tiene ninguna obligación de aceptar los nuevos términos propuestos por MLB, pero tomando en cuenta los terribles resultados que ha arrojado a lo largo de su historial de negociaciones con esa entidad, no nos hacemos demasiadas esperanzas.

 

   Si los representantes del circuito japonés fueran verdaderamente inteligentes, y además trabajasen en equipo, podrían obtener excelentes beneficios de esta nueva negociación.

 

   Por ejemplo, la NPB podría aceptar reducir el monto máximo del traspaso de 20 a 5 millones de dólares, pero con la condición de que el conjunto de las Grandes Ligas que termine firmando al jugador japonés no sólo tenga que pagar esa cifra sino además ceder a uno de los jugadores de su roster activo como compensación.

 

   Eso le permitiría al club nipón no sólo obtener algún tipo de remuneración económica por la pérdida de su mejor pelotero sino además ganar acceso a un jugador que esté activo en las mayores, que es algo que actualmente no posee.

 

   Obviamente, el equipo de MLB no cedería a ninguno de sus mejores jugadores, pero es posible que acepte transferir a Japón a un relevista con buen potencial al que no tiene chance de utilizar mucho o a un quinto jardinero que no ve demasiada acción.

 

   Son muchos los beneficios que podría obtener la NPB de esta negociación, pero como mencionamos anteriormente no tenemos demasiada confianza en sus habilidades para exigir a las Grandes Ligas una justa compensación por las enormes concesiones que le toca realizar una y otra vez.

 

   Si sólo los conjuntos nipones pudieran hacer honor a su cultura y trabajar en equipo como lo hacen el resto de las empresas de su país. El mundo del béisbol sería mucho mejor si eso ocurriese.

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