Final a la vista

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Más que por su zancada en el montículo y su intimidante movimiento lateral, a Javier Mirabal hay que admirarlo por su capacidad para bordear el volcán con la calma de un trapecista y burlar el fuego.  

Es un talento real del béisbol cubano, uno que probablemente no debería estar jugando la postemporada del Sub-23, sino buscando un puesto en la selección nacional rumbo a la Liga CanAm.

Tiene lagunas, las típicas del serpentinero cubano: el habitual descontrol, la mirada en el limbo, el exceso de confianza…Esos detalles lo hacen vulnerable; sin embargo, este muchacho espigado es dueño de una dinámica de pitcheo atractiva, posee el don de atraparte si te detienes a observarlo.

Rápido, explosivo, con armas variables y potentes, son cualidades que colocan a Mirabal en la mira como un potencial as, siempre y cuando resuelva la batalla a muerte con el descontrol.   

Al menos esa fue la versión que mostró en el primer duelo semifinal de la zona occidental, en el cual aplacó a los bates matanceros y le dio a los Naranjas la ventaja con una blanqueada en toda la regla. Permitió cuatro jits, regaló solo dos boletos (tuvo una media de 5.7 en el torneo) y recetó nueve ponches, algunos de ellos para sofocar cualquier intento de rebelión de los Cocodrilos.

A los Azucareros les ­hubiera bastado con un doble remolcador de David Machado, pero luego aprovecharon un error del lanzador Alexander Bustamante y sencillo impulsor de Enmanuel González para poner tres carreras de diferencia que pesaron por una decena.

Ya en la mañana de este lunes, también los tiradores santiagueros hilvanaron ocho entradas en blanco y sacaron de circulación a los inspirados holguineros, solo que la labor desde el montículo indómito fue repartida.

Digney Arévalo, José Carlos Barzaza y Florencio Maleta cubrieron toda la ruta con una limpia en la cuenta de las Avispas, que esta vez apelaron a la precisión quirúrgica de sus bateadores con hombres en circulación, y necesitaron apenas seis jits para pisar cinco veces la goma.

Santiago Torres, un fijo en las fiestas ofensivas de los santiagueros, remolcó par de carreras, pero Orrelly ­Ribeaux (promedio de 239 y seis impulsadas en el curso) y Luis Veranes (solo 30 turnos en el torneo), dos jugadores sin tanto peso con el madero, se sumaron con total de tres propulsadas en un choque clave.

De esta forma, Villa Clara y Santiago de Cuba se ponen a un paso de la final en el Sub-23, los centrales con una camada de talentosos jóvenes motivados por Ariel Pestano, y los orientales mostrando que no son pocas las armas en el arsenal del campeón.

Anotación por entradas

G. Moncada

C

H

E

HOL

000 010 000

1

8

0

SCU

203 000 00x

5

6

0

G: José C. Barzaza (5-0). P: Uberleydis Estévez (2-4). Js: Florencio Maleta (3).

A.C. Sandino

C

H

E

MTZ

000 000 000

0

4

2

VCL

000 111 00x

3

8

1

G: Javier Mirabal (6-0). P: Alexander Bustamante (7-4). Js: Eddy H. Díaz (2)

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