​Rolando Meriño: «Si retrocediera en el tiempo, trataría de jugar en las Grandes Ligas»

Por: Jorge Matos 

Hoy en día, cuando muchos se entusiasman con el buen inicio de las Avispas de Santiago de Cuba en la 57 Serie Nacional de Béisbol, no son pocos los que rememoran las tardes de gloria que nos regalaba aquel equipo bautizado como la Aplanadora en el estadio Guillermón Moncada.

Allí, sentado en uno de los palcos del Coloso de la Avenida de las Américas, me encontré con el seis veces campeón nacional de aquella generación irrepetible, Rolando Meriño Betancourt, el tercer receptor que más cuadrangulares ha pegado en la historia de las series nacionales (215) y también el tercer santiaguero que más imparables ha conectado de por vida (1976). Un hombre dispuesto al diálogo y que siempre llevará en el corazón al deporte de las bolas y los strikes. Ya no calza los arreos ni empuña el madero, pero con la disposición de siempre aceptó compartir unos minutos con Play-Off Magazine.

Hace tiempo que no se te veía por aquí. 

¿Dónde estás y a qué te dedicas en la actualidad?

«Después que terminé de jugar con las Avispas me fui a Francia, donde estuve vinculado al béisbol durante cuatro temporadas con el equipo Templeiri Senart. En el primer año fuimos subcampeones y los otros tres tuve una experiencia interesante, porque me desempeñé como jugador-mánager y alcanzamos un título. No es que la pelota sea uno de los deportes más populares en el país galo, pero en los últimos años ha ascendido gracias a la buena cantidad de atletas latinos que dotan a la liga de calidad y marcan una diferencia. Luego de esta interesante incursión, me mudé a España, allí resido en la actualidad. Pero nunca he dejado de seguir a la pelota cubana y, en especial, a mi Santiago».
Muchos decían que tenías una gran técnica de bateo.

 ¿En tu opinión qué les falta a los peloteros cubanos de ahora?

«La gran mayoría viene con problemas desde la base. Un jugador de béisbol no puede llegar a las series nacionales, el máximo nivel en Cuba, con carencias y deficiencias que deben ser pulidas en las categorías inferiores. De todas formas, creo que es injusto culpar únicamente a los entrenadores de los centros de formación. Hay que ir hasta las EIDE y academias provinciales para ver qué pasa en esos lugares, cuáles son las carencias y las necesidades. Conozco de insuficiencia de implementos, y de módulos de ropa deportiva para atletas y técnicos, la alimentación en ocasiones no es la mejor. Todo  eso desmotiva a los deportistas y a sus familiares.

»También la fuga de talento desalienta. No es fácil trabajar con un grupo de unos veinte o treinta jugadores, y luego de golpe y porrazo verlo reducido a diez, a mucho dar. Eso te quita los deseos de salir al campo todos los días. Además, económicamente tampoco es muy buena la remuneración».

¿Crees que la poca estimulación económica de los peloteros puede ser uno de los motivos que ha provocado el bajón que ha sufrido el béisbol cubano?
«Indiscutiblemente. Aunque soy de los que piensa que, si te gusta la pelota y quieres ser un buen deportista, estos detalles no te pueden desanimar. El que quiere jugar, y hacerlo bien, salta al terreno con el mismo par de spikes viejos de siempre y con el guante falto de relleno. Pero no se puede intentar tapar el sol con un dedo, el mundo no se detiene y las carencias influyen negativamente en los atletas y entrenadores.

»El INDER ha hecho cambios para mejorar el salario de los jugadores, más del que se ganaba en mi época, cuando ni siquiera existían las dietas como ahora; sin embargo, no es suficiente. Los peloteros tienen las mismas necesidades que cualquier otro cubano en su hogar, en su mesa de comer, en sus bolsillos… Eso ha provocado, en la mayoría de los casos, la salida de talentos en busca de contratos más jugosos en otros países».

¿Te retiraste por decisión propia o hubo otro motivo?

«Ante todo tengo que rectificarte algo. Oficialmente, nunca me he retirado de las series nacionales. Sigo a la espera de que me hagan una despedida como es debida, pero no solo yo, sino otros buenos peloteros que lo dieron todo por la camiseta de Santiago y del equipo Cuba. Me fui porque pensé que era el momento indicado. Ya tenía más de 40 años de edad y creo que había hecho una carrera exitosa. No quería que la última imagen de Meriño fuera decadente. Prefiero que la afición me recuerde en plenitud».
¿Qué crees de la designación de Orestes Kindelán al frente de las Avispas? ¿Lo ves con opciones de armar otra Aplanadora?

«Estoy muy contento con que Kindelán haya tomado las riendas del equipo. Veo al grupo muy motivado, con deseos de hacer algo grande y, sobre todo, con mucha disciplina. Por fin, ha llegado la renovación que tanto se esperaba, con los Sub-23 formando la columna vertebral del elenco. Si batean como lo han hecho en los primeros juegos y mejoran la defensa, hay que contar con Santiago y tal vez, en unos años, veamos otra Aplanadora».

¿Te arrepientes de no haber intentado dar el “salto” hacia las Grandes Ligas?

«Esa pregunta me la han hecho muchas veces y mi respuesta es no, arrepentimiento no. No lamento ninguna decisión que tomé como atleta, lo cual no quiere decir que no me hubiese gustado jugar en las Mayores, que es donde está el tope del béisbol mundial. Pero la verdad es que en aquí, en Cuba, tuve una buena carrera. Creo que me gané el cariño y el respeto del público o, al menos, así me lo demuestran las personas cuando me ven por las calles o aquí mismo en el Guillermón. Yo era un joven que en esa época solo quería ganar series con Santiago de Cuba e integrar la selección nacional».

¿Tienes algo en contra de esos jugadores que decidieron irse a probar fortuna en otras ligas?

«Para nada. Jamás le reprocharé a alguien el hecho de que busque superarse y quiera demostrar que puede brillar al más alto nivel. Ese es el sueño de todo pelotero, llegar a la MLB».

¿Eso quiere decir que estás a favor de ver un equipo Cuba unificado?

«Yo estoy a favor. Creo nos mejoraría muchísimo a nivel de selecciones. Los jugadores lo piden y no quieren nada a cambio, solo representar a su país en eventos como el Clásico Mundial de Béisbol. No pienso que la pelota cubana esté en condiciones de rechazar esa ayuda de hombres que, en definitiva, fueron formados aquí. Ellos son tan cubanos como tú y yo».

Si hoy comenzara nuevamente tu carrera deportiva, ¿qué cambiarías?

«Con toda la sinceridad del mundo, y después de lo que he vivido dentro y fuera de Cuba, si pudiera retroceder en el tiempo, trataría de jugar en las Grandes Ligas».

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