Cajas cuadradas: Más allá de las carreras limpias (+ Fotos y Tablas)

Por: Aynel Martínez Hernández
Frank Monthiet es quien menos carreras limpias permite por cada nueve entradas. Foto: Ismael Francisco/ Cubadebate.
El Pitcheo Independiente del Fildeo (FIP, por sus siglas en inglés), permite aislar ruidos. Todo lo que hay en la siguiente fórmula, aunque pudiera parecer sospechoso, depende de una sola persona:

Fórmula para calcular el FIP.


HR: jonrones; BB: Bases por bolas; HBP: Deadballs; K: Ponches; IP: Innings lanzados; FIP constant: Constante FIP. De acuerdo con Alex Remington, estadístico norteamericano, los coeficientes salen de la investigación de Tom Tango , quien creó una matriz con valores de ejecución para cada evento ofensivo. Los valores buscan un ajuste respecto a cuál es la incidencia de cada uno en las carreras anotadas por el equipo contrario. La constante se calcula mediante otra fórmula. Generalmente en los últimos tiempos ha oscilado entre 3,05 y 3,20.
A diferencia del promedio de carreras limpias, el FIP estima cifras que se ven afectadas únicamente desde lo individual (En el P.C.L pueden incidir la colocación defensiva, la suerte y otras causas). Si un lanzador tiene detrás malos fildeadores, existen más posiblidades de que su P.C.L. sea mayor aunque pase todo el año mejorando su control sobre screwballs, tenedores y algún otro sucedáneo.

El sitio FanGraphs, con un ejemplo, resume de alguna manera cierta supremacía del FIP: “Si un pitcher tiene dos outs y permite dos sencillos, luego un cuadrangular y después saca el inning, entonces sólo ha permitido tres carreras. En cambio, si tiene dos outs y primero le conectan un jonrón y posteriormente dos sencillos, acaba de permitir una carrera aunque los cuatro eventos ofensivos hayan sido idénticos”.

Ahora viene el problema de las valoraciones: a los pitchers, tradicionalmente, se les juzga por la cantidad de anotaciones que permiten a los rivales pero en muy pocas oportunidades se alude a qué factores están incidiendo en ello. El FIP no apunta directamente a las causas; es, más bien, una cifra que al contrario de otras, delimita: obvia lo que un pitcher nunca podría controlar.


Verdades y algunos misterios
Primeros pitchers en Promedio de Carreras Limpias. Archivo del autor.

Frank Monthiet domina a placer. Quizás le conecten demasiado en forma de roletazo (eso tiene una ventaja visible: puede que haya trabajado más sobre la colocación de envíos en la zona baja). Ha perdido un partido (permitió una sucia en la segunda entrada contra Matanzas el 30 de agosto). Cuando el derecho de La Lisa ha dependido exclusivamente de sí mismo, ha sido el pitcher más difícil del campeonato.

En su contra solo un boleto (a Demis Valdez en ese propio desafío). A su favor, dieciséis eliminados por la vía del ponche. Tiene, además, un BABIP de 238. Pese a todo lo anterior, su FIP es superior a su PCL: Monthiet (obviando el partido mencionado anteriormente), ha contado con una defensa aceptable detrás de sus espaldas. Léase aceptable en términos de colocación frente a la cantidad de rolatas que concede.

Por su parte, el zurdo matancero Yoanni Yera (líder en ponches del campeonato con 41) ha permitido diez limpias. Puede que tomando esto último como punto de partida, alguien pueda subestimar luego la labor de Yera. He aquí el primer misterio que hallamos al comparar los mejores en PCL y quienes encabezan el FIP: seis de las limpias que posee fueron en un solo partido; el resto se distribuyen de la siguiente manera (1 frente a Mayabeque, 1 en choque contra La Isla y 2 le hicieron los cazadores de Artemisa en un partido; en esos encuentros se apuntó el triunfo). 

Resumiendo: Yera ha tenido una sola salida que podría catalogarse como mala y su PCL ganó varias cifras por ello. Sin embargo, cuando logra evitar que la defensa se involucre, pasa a ser un rival mortífero. Más de 40 ponches siempre hacen alguna diferencia.

Uno de los principales problemas del tunero Yoalkis Cruz (19 limpias en 40,1 entradas de actuación) ha sido la cantidad de imparables que ha tolerado (41). A pesar de lo adverso, ha propinado dieciocho ponches. Cuando lo anterior se combina con once embasados por la vía de los boletos y deadballs, se llega a un FIP sumamente inferior al PCL (recuerden que los hits no entran en la fórmula por el tema de la ubicación de los fildeadores). Habría que observar detenidamente cada carrera que le han hecho a Cruz para determinar qué posibilidades tuvieron de ser evitadas. Hay un dato curioso respecto al veterano derecho: es el segundo lanzador al que más batazos le conectan (141, solo superado por Yosvany Torres que ha concedido 172). Sus compañeros acumulan a la defensa 973, un punto por encima de la media del torneo.Tantos lanzamientos predecibles hacia el home plate, aumentan lógicamente las posibilidades de que se conviertan luego en hit, y cuando a ello se une un fildeo colectivo regular, menos puede hacer Cruz. Si Yoalkis logra una menor cantidad de conexiones, habrá que seguirlo de cerca.   
Hay otros casos, como el de Irandy Castro (P.C.L. de 2,49 y FIP de 4,32), que tienen una explicación inversa. El pinareño que lanza por los matanceros es el segundo que menos poncha entre los diez primeros en P.C.L y es además, junto al pinero Yunier Gamboa, a quien más se le embasan rivales por conceptos de deadballs y boletos (18). Si de él dependiera, solo debería esperar que sus envíos siguieran obligando a los contrarios a conectar pocas líneas (11 nada más, por el momento). 

La diferencia entre el PCL y el FIP de Yoalkis Cruz ilustra la importancia de esta última estadística. 

El desempeño de Yaifredo Domínguez arremete también contra el promedio de carreras limpias como variante del santo grial. Ha permitido dos jonrones. Sin que la defensa pudiera intervenir, se le han embasado 12 hombres y ha eliminado a 16. ¿Qué resta potencialidades al rendimiento del pinareño? La fórmula misma. Los cuadrangulares, boletos y deadballs tienen más posibilidades que los ponches de afectar el número final.

Habrá que intentar no perder de vista al granmense Erluis Blanco (4to en FIP). Lleva 19 ponches en 23,2 innings. Lo adverso: le conectan más de un hit por entrada. Más de la mitad de los batazos que le han dado han salido de rolling. Lo mejor que puede pasarle a Blanco, ahora mismo, es continuar evitando que los fildeadores se involucren en su labor. O puede que esto no sea del todo necesario. El 986 colectivo de los Alazanes para algo debe servir.

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