Cortina desde la lomita (parte IX)

¿Cómo debe terminar un juego el pitcher? Sobre su brazo, su cuerpo y su mente tras el último out

Autor: Oscar Sánchez Serra

¿Usted está de acuerdo con que los envíos que el lanzador realiza durante el partido de béisbol se decidan desde la banca? Le adelanto que el profesor José Manuel Cortina da su criterio sobre esta práctica, que está de moda.

¿Cómo debe terminar un juego el pitcher? Sobre su brazo, su cuerpo y su mente tras el último out, también comenta Cortina, encaramado en la misma lomita que en la próxima salida verá la relación entre lanzador y receptor.

Vuelve a los protagonistas con el objetivo de ilustrar su magisterio. Por eso trae a su montículo a dos glorias del pitcheo cubano, Braudilio Vinent y José Modesto Darcourt.

LA SELECCIÓN DE ENVÍOS

Quisiera comentar algo que hoy está de moda y que a mi juicio va contra la creatividad del lanzador: dirigir el picheo desde el banco.

La relación entre el pitcher y el entrenador debe existir para que en determinados momentos difíciles

el coach pueda ayudar a su pitcher a decidir un lanzamiento, puesto que él tiene en sus manos toda la actividad que va realizando en el juego (pitching chart). Pero eso de dirigir el pitcheo me da la impresión de que estoy en una sala de teatro en el siglo XIX, donde el apuntador de una obra constantemente recuerda el guion a los actores.

Yo voy a poner un ejemplo para que saquen sus conclusiones. El niño que llega a casa y el papá le hace la tarea; si durante toda su trayectoria de estudio siempre hay alguien que la hace por él, jamás será independiente y nunca creará absolutamente nada. Si mañana se hace ingeniero, ¿pasaría usted por un puente hecho por él?

Últimamente he oído disímiles opiniones sobre este tema, repetiré una que ofreció José Modesto Darcourt en la televisión nacional, cito: «Hoy los serpentineros tiran 120 lanzamientos y descansan siete días. Cuando van a hacerlo de nuevo se les olvidó cómo trabajaron la última vez, es difícil así ganar en control».

Recuerde, como dice la regla del béisbol: lanzar es diferente a tirar, aunque mecánicamente parezca lo mismo. El lanzador debe terminar sus juegos con la mente bien caliente de tanto pensar y con su brazo fresco, pero el cuerpo bien cansado que no le permita ir a bailar. Así su brazo tendrá una larga longevidad para poderlo explotar bien durante su vida deportiva.

El béisbol es un deporte netamente defensivo, no conozco un equipo que haya obtenido un campeonato si no tuvo buena defensa. En la pelota no gana quien más carreras haga, sino el que menos se deje hacer.

Hace años bautizaron a Las Tunas como los «leñadores», producían 15 carreras pero permitían 16 y perdían. Al final, bateaban muchísimo, pero terminaban en los últimos lugares.

El bateo puede contenerse por un buen lanzador, pero la defensa siempre está ahí. No por gusto los tuneros impresionaron, porque mejoraron su defensa, incluida el área de lanzadores.

Braudilio Vinent en el Mundial de Japón dijo una frase que hoy es histórica.
«Háganme una que de lo otro me encargo yo», él contaba además de su dominio con una defensa magistral.

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