Desde el puesto de mando, la primera final oriental

Autor: Oscar Sánchez Serra

Cuando el equipo gana son pocos, o ninguno, los cintillos de prensa para él. Pero si pierde, nadie piensa en aquel que dejó caer una bola, se ponchó o en el lanzador que no dominó. Si no se alcanza la victoria, el director carga con la responsabilidad. En la pelota, parafraseando el adagio, el triunfo tiene muchos padres, la derrota uno solo, el que dirige.

Esa es la responsabilidad con la afición de cada una de sus provincias que tienen a partir de hoy sobre sus hombros Pablo Civil, al frente de los Leñadores de Las Tunas, y Carlos Martí, timonel de los Alazanes de Granma, los caciques de los dos conjuntos finalistas de la temporada cubana de béisbol. Son dos estilos diferentes. Al tunero se le ve muy activo, incluso fuera del banco, cual si fuera uno de los jugadores. Posee dotes histriónicas con las que expresa tácticas y estrategias, las cuales, además, contagia a sus peloteros. Martí no, a Carlos a veces hay que buscarlo en «la cueva» para encontrarlo, pero ojo, desde el fondo de ella ha demostrado que ve más lejos y más que nadie. Al menos esa escrutadora mirada sobre lo que pasa en cada centímetro del terreno ha sido la más profunda en las dos últimas campañas. Por eso repite en busca del cetro.

Aunque son diferentes formas de ver, sí tienen algo en común: ganan los juegos imprescindibles y eso los ha llevado a salir desde este sábado tras hitos en la historia de nuestras Series Nacionales. Ya alcanzaron uno: dirigen la primera final oriental de una campaña beisbolera en el país. Si la tropa de Civil cristaliza la hazaña, sería el decimoséptimo elenco en alcanzar una corona y el estreno tunero como Rey. Las Tunas se empoderaría en el pináculo del universo cultural de la nación, como las huellas que han dejado en el arte sus jornadas cucalambeanas y el Festival Ánfora de la magia.

Si Carlos Martí es el vencedor, vestiría a la cuna de nuestra nacionalidad de otra leyenda. Sería el quinto mentor que después de ganar su primer trofeo, obtiene el segundo de manera consecutiva. Antes lo habían hecho Rey V. Anglada, de jefe de Industriales (42 y 43 Series Nacionales), y Gerardo Sile Junco, al mando de Henequeneros (29 y 30). Los otros dos lo lograron en más de un par de ocasiones. Pedro Jova, de timonel de Villa Clara (32, 33 y 34), y Ramón Carneado, con Industriales (2, 3, 4 y 5).

No tiran strikes, no anotan carreras ni dan jonrones, tampoco fallan o dan boletos, ni se les cae una pelota… Para ellos dos, y para todos los directores que nos hicieron «enloquecer» en la 57 Serie Nacional, pedimos el aplauso del respetable.