No pude jugar Grandes Ligas, pero veo en mi hijo el sueño de los dos, dice figura cubana

POR JORGE EBRO

Si un padre da hasta la vida por un hijo, Lázaro Vargas estaba dispuesto a hacer todo lo posible por ayudar a que Miguel Antonio intentara cumplir el sueño que a él se le hizo imposible en su tiempo: alcanzar las Grandes Ligas.

Pelotero histórico de Industriales y doble medallista olímpico con la selección nacional cubana, Vargas lo dejó todo para acompañar a su “niño” de 18 años en ese difícil camino que va desde la agencia libre hasta la puerta de las Mayores, para que no flaquee, para que sienta el abrazo cálido y el consejo sincero del mejor amigo posible.

Día a día, el ex tercera base de los azules de la capital acude con Miguel Antonio a los gimnasios, a las cajas de bateo del profesor Ricardo Sosa en Hialeah, y no le quita la vista ni un momento. En su hijo va también su ilusión, el orgullo de los Vargas.

¿Cómo has visto el desarrollo de tu hijo desde que llegó?

“El niño está firmado por los Dodgers de Los Angeles. Se está preparando bien física y técnicamente todos los días. Es un muchacho muy bueno, con mucho talento y al que le queda un mundo por delante. Tiene que trabajar muy duro para llegar”.

¿Qué cualidades ves en él que tenías tú?

“Es muy buen bateador con hombres en posición anotadora. Tiene mucha paciencia para batear y no le tira a muchas bolas malas…las otras, es muy buen corredor, tiene fuerza y yo no tenía nada de eso”.

Dentro y fuera del terreno, ¿qué le aconsejas?

“Que para lograr el sueño que él quiere tiene que trabajar duro, en el gimnasio, en el terreno y en todo en la vida. Ser el primero que llega y el último que se va. Eso siempre se lo digo”.

¿Cuando lo ves jugando, qué es lo primero que viene a tu mente?

“Ese es el orgullo más grande que yo puedo sentir en mi vida. Saber que está luchando por cumplir su sueño es algo muy importante para mí. Debo ayudarlo y apoyarlo hasta el final para que él sea feliz en su carrera”.

Eras material de Grandes Ligas, ¿ves en tu hijo la posibilidad del sueño que tú no pudiste cumplir?

“Veo en él el sueño de los dos. Yo quise haber jugado Grandes Ligas, y él puede hacerlo. Cuando lo logre, voy a sentirme realizado y orgulloso de que alguien en la casa alguien pudo jugar Grandes Ligas”.

Si cierras los ojos, ¿puedes contemplar a tu hijo en las Mayores?

“No tengo que cerrarlos, ya me lo imagino con los Dodgers”.

Eres ícono de Industriales, él también vistió el uniforme, ¿qué significado tiene para ambos?

“Ver a mi hijo vestido con el uniforme de Industriales fue un momento muy lindo, con apenas 15 años, porque se lo ganó con su rendimiento en las provinciales y los juveniles, definitivamente un momento inolvidable. Algo que nos vamos a llevar para siempre él y yo”.

¿Qué piensas de la eliminación de Industriales en los playoffs cubanos?

“Que muchas cosas tienen que cambiar en la pelota cubana, que hay que trabajar muy duro”.

Tú fuiste manager de los azules, ¿qué te pareció Víctor Mesa?

“Víctor es un gran director, un gran técnico que no ha tenido suerte. Para ganar hay que tener suerte y un don, que es el de ganar. A veces hay managers que no son buenos y ganan, y otros buenos no pueden hacerlo. Solo necesita que el equipo de el brinco. Creo que lo puede lograr”.

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