Caso Lázaro Cedeño a debate

Autor: Aliet Arzola Lima

BAYAMO. — Luego de siete partidos de postemporada, con cuatro victorias y tres derrotas, Carlos Martí colocó como titular al poderoso Lázaro Cedeño, líder jonronero de la 57 Serie Nacional de Béisbol y uno de los empujadores más prolíferos del campeonato.

El corpulento slugger respondió a la confianza de su mentor y remolcó par de anotaciones en sus dos primeros turnos ofensivos, y luego falló en dos ocasiones, además de recibir un pelotazo.

La entrada de Cedeño en el lineup era un pedido a viva voz de buena parte de la prensa y la afición, no tanto de los granmenses, sino en el resto del país, considerando, por encima de cualquier cosa, que no se puede tener en el dogout al jugador con más vuelacercas de la lid.

Pero la decisión no estuvo exenta de debate, empezando por el propio núcleo de la nave granmense, que discutió las variantes más apropiadas para salir del bache ofensivo y producir carreras, cuestión de trascendental importancia ante un rival de mucho peso ofensivo.

«Nos reunimos y Alfredo Despaigne nos dijo que llevaba rato sin jugar en el jardín izquierdo, pero ahora que lo necesitábamos para buscar más ofensiva, estaba dispuesto a hacerlo. Es un pelotero que merece el reconocimiento y el agradecimiento de toda la provincia por su actitud», sentenció el experimentado mentor, quien, en cambio, no ha podido contar con Cedeño como defensor.

Desde el inicio de la temporada, el jugador ha trabajado poco en el campo a pesar de permanentes sugerencias del colectivo de dirección, y eso ha disminuido mucho su capacidad defensiva, cuestión que en un campeonato largo tal vez no afecte tanto, pero que en partidos decisivos te puede pasar la cuenta.

«Ya que Lázaro Cedeño no quiere jugar a la defensa, debo ayudar al equipo lo más que pueda, por eso salí en el izquierdo y lo volveré a hacer. Al principio me sentí un poco incómodo, pero después mejoré, a medida que fueron pasando los innings entré en calor. No es nada raro para mí, porque he jugado bastante allá atrás, lo que hace rato no lo hacía», aseguró Despaigne en exclusiva con nuestro diario.

«Lo importante es ganar, la victoria del equipo. Yo no he podido batear, pero ya los muchachos sacaron la cara y estoy seguro de que en algún momento oportuno me tocará a mí. Ahora lo que importa es seguir en el camino de la victoria, tratar de barrer aquí en nuestro estadio para después ir a buscar una sola victoria en el Mella», añadió el 54.

Lo cierto es que el regreso de Despaigne creó un cuello de botella a Carlos Martí, pues tenía a dos hombres para un mismo puesto, el de bateador designado. Por una parte estaba Cedeño, máximo jonronero del campeonato, y por otra el líder en cuadrangulares y empujadas del circuito profesional de Japón.

Ante tal situación, el manager se decantó, como lo hubiera hecho cualquiera, por colocar al 54 en su habitual puesto de limpiabases, teniendo en cuenta además que Despaigne, muy lejos de su forma óptima, le costaría el triple entrar en calor para defender al campo. La solución del asunto era enviar a Cedeño a los bosques, pero sus continuas negativas lo dejaron en el banco.

«Cuando vi el primer día la alineación no fue muy agradable, me pregunté por qué no estaba, pero la dirección me aclaró que si no estaba en condiciones de jugar los jardines debía esperar por una oportunidad. Es cierto que yo no he estado a la altura defendiendo, lo que ya son dos años apoyando al equipo en la serie y después en la postemporada me toca ser suplente», nos apuntó Cedeño.

No obstante, los hechos cambiaron drásticamente de cara al tercer partido por la necesidad de los Alazanes de buscar más pólvora para su artillería. Cedeño no podía quedar fuera de la fórmula y entonces la vida la premió su paciencia y concentración en medio de la incómoda situación.

Fui paciente, aproveché los turnos como emergente y pude ser titular. Desde temprano sabía que regresaba a la alineación y me preparé porque seguro tendría turnos de responsabilidad. Así fue y empujé dos carreras», añadió el poderoso slugger, quien se mantendrá en el orden.

Todo este embrollo debe servir como un llamado de atención para Cedeño de cara al futuro, pues no puede enfocarse solamente en batear, también debe entrenar y fortalecer el apartado defensivo, ya sea en la antesala o los jardines, porque en cualquier momento la novena lo necesitará en el campo y entonces él no tendrá el nivel mínimo exigido.

Muchos considerarán que la solución de todo el problema es que Despaigne juegue en el izquierdo y deje el turno de designado libre, pero no es un asunto para tratar tan a la ligera, porque el 54 tiene contrato a tiempo completo en Japón, donde se ha establecido como designado, con la misión de dar jonrones y empujar carreras, sus principales virtudes.

Ese contrato es una prioridad desde el punto de vista personal y para el país, que prestigia su béisbol con un toletero triunfante en la poderosa liga nipona. Solo teniendo en cuenta esto, deberíamos entender las reservas para colocar a Despaigne, muy lejos de su forma óptima, corriendo por los jardines, mucho más expuesto a la oscura posibilidad de una lesión que tronche el contrato.

Pese a que no debería saltarse ese protocolo de reposo también exigido por su club y la progresiva escalada en las cargas, para afrontar en febrero la pretemporada nipona, Despaigne ha demostrado mucha humildad y disposición para defender los colores de su provincia, ahora en el jardín izquierdo.

En los próximos años, el 54 también llegará a Cuba en la recta final de nuestra temporada, momento en el cual tiene que descansar, no por una mera necesidad, sino por obligación, porque el cuerpo se lo pide después de un esfuerzo y nivel de exigencia muy superior al de la serie nacional.

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