Pablo Civil: «Estamos vivos todavía»

Autor: Aliet Arzola Lima

BAYAMO. — Los Leñadores de Las Tunas salieron de sus predios con la añoranza de regresar ya coronados en la 57 Serie Nacional de Béisbol, sin embargo, el retorno al Balcón del Oriente se antoja amargo para los pupilos de Pablo Civil, derrotados tres veces en línea por los actuales monarcas del patio.

Sin piedad, los Alazanes de Granma pasaron sobre las huestes verdirrojas, que ahora buscarán la hazaña de hacer con la nave de Carlos Martí lo mismo que lograron ante Industriales: remontar de forma espectacular en el sexto y séptimo partido para tocar la gloria en el clásico doméstico.

«Recibimos tres golpes que duelen, pero esto no se ha acabado. Realizaremos un análisis profundo entre quienes estamos fallando con corredores en posición anotadora, porque realmente el equipo nos necesita mucho», sentenció Danel Castro en conferencia de prensa posterior al quinto duelo de la final.

El experimentado bateador no niega que la tanda central del plantel estuvo muy por debajo de las expectativas en Bayamo, donde ni él mismo, ni Jorge Jhonson, ni Yosvany Alarcón, ni Alexander Ayala pudieron hacerse justicia, con solo cuatro remolques en más de 50 comparecencias en el plato, en las cuales dejaron a 23 compañeros en circulación.

«Hemos dado una buena final, peleada, pero en nuestro equipo cada cual debe pensar y analizar su rol, en aras de que puedan aportar su pedacito para forzar un séptimo partido. Eso nos ha fallado sobre todo en la ofensiva, aunque es válido destacar que los bateadores se han enfrentado a la difícil misión de remontar seis o siete carreras en dos encuentros, algo que no se hace todos los días», refirió el mentor Pablo Civil.

Por su parte, Danel Castro mostró y pidió respeto de la afición para con los Alazanes de Granma, pero advirtió que van a tener que pelear mucho para ganar en Las Tunas, primero en un sexto juego contra Yariel Rodríguez o Vladimir Baños, y luego, en un hipotético séptimo encuentro, ante una afición que no bajará los brazos ni los decibeles en el Julio Antonio Mella.