Tres abridores con el material para convertirse en ases

Por Zach Crizer

Para un lanzador, hacer abanicar a un bateador con pitcheos sobre la zona de strike podría ser una de las mejores fórmulas para tener éxito en la lomita.

La habilidad para evitar el contacto en la zona generalmente está relacionada con el nivel de éxito que un pitcher puede esperar cuando la situación lo obliga a lanzar un strike. Sin embargo, hubo algunas excepciones notables el año pasado.

Los siguientes tres lanzadores poseen el material para obligar a los bateadores a abanicar sus pitcheos con más frecuencia que un lanzador abridor promedio en Grandes Ligas, pero los resultados no reflejaron dicha virtud.

Analicemos por qué estos tres serpentineros cuentan con el material para convertirse en futuros ases del montículo.

Danny Salazar, Indios LD

El dominicano registró excelentes números en cuanto a promedio de contacto y promedio de strikes abanicados se refiere, mientras que tuvo una temporada acortada por las lesiones que no emuló sus recientes actuaciones. Una de las armas principales en la rotación de la Tribu, el diestro de casi 28 años de edad lució como un rey del ponche, haciendo abanicar a los bateadores en el 17.3% de sus envíos en la zona de strike – un promedio de élite entre lanzadores abridores. Su cambio de velocidad es devastador y promedió las 86.6 millas por hora 2017, junto a una recta de cuatro costuras que alcanza las 95.3 millas por hora.

El problema para Salazar parece ser una recta de dos costuras que, mientras que alcanza casi la misma velocidad que su recta de cuatro costuras, no es tan efectiva. Este lanzamiento curiosamente ganó más importancia dentro de su repertorio en 2017. Específicamente, la recta de dos costuras cobró un papel más preponderante mientras Salazar lanzaba con corredores a bordo. Quizás en busca de obligar a los bateadores a conectar roletazos, la recta de dos costuras logró ese cometido el 27.8% comparado con el 13.1% en 2016.

En general, los bateadores de la oposición tuvieron un slugging de .663 en contra de la recta de dos costuras de Salazar, y de .946 con corredores en posición de anotar. La buena noticia es que Salazar también hizo énfasis en su dominante cambio de velocidad, el cual coloca abajo en la zona de manera consistente, y el dominicano se apoyó bastante mientras su campaña llena de lesiones avanzaba.

Jake Odorizzi, Rays LD

El talentoso abridor de 27 años de edad de los Rays tiene una ecuación diferente para resolver. Su recta de cuatro costuras en un don: Entre pitchers que lanzaron su recta de cuatro costuras en la zona de strike al menos 500 veces, la de Odorizzi tuvo el segundo mejor promedio de abanicados, sólo detrás de Jacob deGrom.

Pero a pesar de la efectividad de strikes abanicados con este pitcheo, los resultados en general de Odorizzi cuando tiró su recta de cuatro costuras declinó, ya que los bateadores registraron un slugging de .462 en su contra – lo que explica parcialmente cómo su promedio de carreras limpias subió al promedio de la liga después de dos solidas campañas con uno de los promedios de efectividad más bajos.

En un patrón que encaja con el promedio ofensivo de la liga, la recta de Odorizzi produjo un alto promedio de abanicados, pero también jonrones en abundancia (1.9 por cada nueve innings, el peor de su carrera).

Odorizzi lanzó su recta de cuatro costuras el 62% de las veces con cuenta llena, cediendo siete jonrones, más de la mitad de los 13 cuadrangulares que se registraron en contra de dicho lanzamiento en 2017. Más apremiante es el hecho de que los strikes abanicados y los vuelacercas se dieron en la parte más elevada de la zona de strike en la que a menudo tira su recta de cuatro costuras.

Odorizzi ya empezó a hacer ajustes en este aspecto. En agosto, el derecho comenzó a lanzar menos pitcheos en la zona y acudió con más frecuencia a su recta cortada.

Ariel Miranda, Marineros LZ

Un zurdo relativamente desconocido quien asumió un papel regular en la rotación por los Marineros el año pasado, Miranda cuenta más o menos con el mismo problema de predictibilidad que Odorizzi, pero quizás la solución la tiene más a su alcance. Explicado de manera sencilla: Miranda lanza su recta – una sólida recta de cuatro costuras con un índice de abanicados por encima del promedio – para strikes, mientras que con sus lanzamientos secundarios intenta engañar a los bateadores.

Pocos abridores lanzaron sus rectas a una mayor proporción en la zona que el cubano. Esta tendencia demuestra de qué manera los bateadores lo enfrentaron, registrando un alto índice de swings sobre la zona del 70% y un bajo promedio de swings buscados del 23.7%.

Todavía adaptándose a las Mayores, a Miranda podría irle mejor si pone a prueba su slider con más frecuencia en su segunda temporada completa. Mientras que lo utilizó con relativamente poca frecuencia, este pitcheo a menudo cayó en la zona, y tuvo un promedio de swings en blanco del 18.4%– un promedio impresionante comparado con el aclamado slider de Chris Archer.

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