Tras cumplir sueño en el hielo, cubanoamericano busca el calor de las Mayores

POR JORGE EBRO

Eddy Álvarez está más cerca de cumplir su segundo sueño. El primero ya es parte de su historia, al convertirse en ganador de una medalla en los Juegos Olímpicos de Invierno, a pesar de haber nacido en la calurosa Miami al amparo de una familia cubana. Eso no se lo va a quitar nadie.

Pero si conquistar una plata en patinaje de velocidad como parte del relevo de los 5,000 metros en Sochi 2014 le costó años de esfuerzos y dolores, llegar a las Grandes Ligas con los Medias Blancas se antoja un reto enorme. Tan difícil como volar sobre el hielo lo puede ser conectar una bola a 95 millas por hora.

“Ya cumplí un sueño importante y nunca dejaré de considerarme un deportista olímpico’’, apreció Álvarez, de 28 años. “Pero sabía que no podía perder más tiempo si quería llegar a las Mayores. Era ahora o nunca. Amo el patinaje, el béisbol es mi pasión’’.

Por estos días la nostalgia invade a Álvarez. En apenas una semana comenzarán los Juegos de Invierno PyeongChang 2018 y muchos de quienes conforman la embajada americana en el patinaje fueron sus compañeros de travesía hace cuatro temporadas atrás.

CON NOSTALGIA Y SIN MIRAR ATRAS

De hecho, se esperaba que Álvarez fuera un puntal de la delegación a Corea, con posibilidades de repetir en el podio de los vencedores gracias a una experiencia mayor y una edad óptima que le permitiría brillar nuevamente.

“Voy a estar apoyando al Equipo de USA minuto a minuto, son mis amigos y les deseo los mejores resultados’’, apuntó Álvarez. “Pero no puedo descuidar mi preparación en el béisbol, porque viene una época muy importante. En mi corazón, siento que en el 2018 finalmente llegaré a las Mayores”.

La historia de Álvarez ha sido la de dos mitades que se han compenetrado con la misma intensidad y talento. Un chico que usaba el guante y calzaba los patines con una destreza tremenda para su edad y en una Miami donde se multiplican los terrenos de béisbol, pero escasean -apenas existen- las pistas de hielo.

Su padre, Walter, sus tíos y su hermano Nick – militó en las Menores de los Dodgers- jugaron pelota, un deporte que corría en la sangre familiar y cubana, pero tanto sobresalió en el patinaje, primero sobre ruedas y luego en circuitos helados, que se ganó el sobrenombre de “Eddy the Jet’’ y se convirtió en una suerte de leyenda extraña.

“Mi padre solía llevarme a patinar en South Beach de pequeño y aquella emoción de sentir la velocidad a tan temprana es algo que se queda para siempre’’, recordó el también campocorto de la granja de Chicago. “Estoy consciente de que era una historia diferente. Una vez, en una competencia de patinaje, dijeron por los altavoces: ‘de Miami, Eddy Álvarez’, y los presentes se miraron unos a otros con asombro, como si hubieran escuchado algo imposible’’.

EL BEISBOL SIEMPRE PRESENTE

A pesar de sus títulos nacionales e internacionales en los circuitos de carreras, el béisbol siempre estuvo presente en Eddy e, incluso, en sus años de preuniversitario apenas tocó los patines y se dedicó a batear y atrapar bolas, al punto que su nombre estuvo en boca de varios cazatalentos de Grandes Ligas.

Luego, en el Salt Lake Community College de Utah alternaba los dos deportes: patinaje en las mañanas y béisbol por las tardes, pero el hielo ganó por ese entonces la pulseada cuando Álvarez hizo el grado a los Juegos Olímpicos.

Una vez que finalizó su actuación en Sochi y cumplió su primer sueño, Álvarez se dio a la tarea de intentar el segundo y, de pronto, aquellos scouts del pasado volvieron para verlo y firmarlo con los Medias Blancas. Llegaba el momento definitivo del béisbol.

De clase de Novato a A avanzada en el 2014, Álvarez fue progresando y en la temporada pasada compartió tiempo de juego entre Doble A y Triple A. Ahora va a con una ilusión tremenda a la primavera, decidido a divertirse y entregarse al máximo. Pase lo que pase, su historia es la de un triunfador.

“No me arrepiento de nada, aunque sacrifiqué la posibilidad de una medalla olímpica por una apuesta arriesgada’’, explicó Álvarez, quien en un par de semanas se sumará al contingente de spring training de Chicago en Arizona. “Si logro mis dos sueños, será algo inolvidable que no podré describir con palabras. Triunfar en el frío y el calor…se dice fácil y no lo es’’.

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