Alfredo Despaigne, un abanderado de 5-5

Por: Joel García

Zapopan, Guadalajara.- El granmense Alfredo Despaigne es el único pelotero cubano que ha estado en los cinco equipos que nos han representado desde el regreso a la Serie del Caribe en el 2014. Para una presentación periodística solo basta mencionar tres lujosos premios: subtitular olímpico en el 2008, bicampeón nacional con los Alazanes de Granma (2017 y 2018) y monarca en la Liga Profesional del béisbol japonés con los Halcones de Softbank de Fukuoka (2017).

Nadie mejor que él para ser el abanderado del conjunto que lo vio llegar a las Serie Nacionales hace doce temporadas sin la corpulencia actual y por entonces como primer bate. Pero sobre ese pasado habrá tiempo de volver a comentar, pues en el diálogo antes de su partida hacia esta tierra tapatía se impusieron varias preguntas relacionadas con los retos que enfrentará esta formación de 28 jugadores, en la que al menos 22 tienen experiencia en estas lides regionales.

¿Cómo valoras tu presencia en cada uno de los conjuntos que han asistido a la Serie del Caribe?

“Con todos me he sentido bien, aunque disfruté más cuando quedamos campeón con los Vegueros de Pinar del Río en el 2015 y el pasado año con los Alazanes de Granma. Allí tuvimos buena actuación y solo la derrota 1-0 en semifinal impidió que discutiéramos el título.

“Con los Azucareros de Villa Clara en el 2014 fue la primera experiencia y muchos subestimaron el torneo, incluido los directivos. En el caso de los Tigres de Ciego de Ávila en el 2016 era un gran equipo, pero no se bateó a la hora buena y falló el pitcheo”.

¿Qué diferencias más notables aprecias entre el béisbol caribeño y el asiático? ¿Es difícil hacer los ajustes?

“La pelota del Caribe es de mucha fuerza, se juega más al batazo y al poder innato de los jugadores. Hay buen pitcheo y también excelente defensa. En Japón predomina el tacto y la inteligencia para fabricar carreras. Además, las ligas asiáticas en sentido general están más organizadas y el pensamiento técnico-táctico es superior a las nuestras. El ajuste en la caja de bateo se aprende con el juego diario y a partir de la exigencia del torneo. Seis juegos son pocos a veces, pero ahí es cuando sale tu profesionalidad”.

¿Algún récord en mente? ¿Los Alazanes pudieran ganar en Jalisco?

“No tengo pensado ninguna marca solo que salga el trabajo colectivo. El pasado año demostramos que si podíamos triunfar. En el sistema competitivo que se emplea en la Serie del Caribe es esencial vencer dos veces en la primera fase y luego no fallar en la semifinal. Este años vamos por más”.

Ya se conocen todos los rivales, el último de ellos, las Águilas Cibaeñas de Dominicana.

¿Presionan algunos de los clasificados?

“Todos los equipos que van tienen calidad. Los Caribes de Anzoátegui son muy fuerte y andan inspirados; los Criollos de Cagua, actuales campeones de la Serie, vienen por revalidar su oro; los Tomateros de Culiacán tienen a su público apoyándolo y las Águilas acaban de vencer a un gran equipo como los Tigres de Licey.

“Sin embargo, aquí la presión es pareja,porque nosotros también queremos ganar y tenemos calidad. Nos hemos reforzado con jugadores y lanzadores que si rinden lo que esperamos, habrá fiesta de nuevo en Bayamo y en Cuba”.