‘No tengo tiempo para ir con mis amigos a jugar basket o fútbol’, dice hijo de figura cubana

POR JORGE EBRO

Hijo de Vargas debe jugar béisbol, y Miguel Antonio se ha entregado por completo al juego que prestigió su padre durante dos décadas en Cuba, al punto que en los últimos meses no hace otra cosa que batear y fildear en anticipación de su primera primavera como un profesional.

Firmado por los Dodgers en septiembre del 2017, Miguel Antonio se apresta a iniciar un recorrido que, según él mismo va comprobando, se distancia mucho de la vida que experimentase en la Habana donde creció y se hizo pelotero, incluso como miembro de los Industriales.

Aunque mucho ha cambiado en su vida, Miguel Antonio, de 18 años, no quiere apartarse de aquello que hizo sobresalir a Lázaro en sus tiempos de gloria. Y por eso se lleva al spring training todo el esfuerzo de sus prácticas y los mejores consejos de su viejo.

Este ha sido un invierno diferente para ti.

“Sí, me lo he pasado trabajando fuerte. Vengo en las mañanas al gimnasio y entreno con mi papá. Por las tardes voy al campo y sigo entrenando. Hablo mucho con él. No he parado de trabajar”.

¿Has visto progreso desde que llegaste hasta ahora?

“Me siento bastante cómodo, bien. Siento que a medida de que pasan los días y las semanas, voy subiendo escalones. Me siento confiado con este proceso. Cuando me reporte a los entrenamientos, entonces comenzaremos un plan nuevo”.

¿Ha sido brusco el cambio de Cuba para acá?

“Un poco difícil, porque no es la misma intensidad que se requiera aquí que allá. Aquí hay que entrenar mucho más. Hay que esforzarse más, dedicarse de lleno a esto. Antes yo estudiaba. Ya no estudio. Tengo que entrenar por las mañanas y por las tardes”.

Ahora eres un profesional a tiempo completo.

“No tengo tiempo para ir con mis amigos a jugar basket, o jugar fútbol. Tengo que dedicarme por entero a esto, pero es lo que gusta, y es lo que sé hacer”.

¿Qué tomas de tu papá?

“Siempre lo escuchó. Básicamente nunca hablamos de pelota en la casa, sino cuando estamos en el terreno. Siempre me trabaja sobre los pequeños detalles que hacen la diferencia en ocasiones, en momentos difíciles, pensar en cosas que turnos al bate no tenía que pensar, o una jugada importante que debí pensar mejor”.

¿Qué significó vestir tan joven el uniforme de Industriales?

“Fue un sueño. Desde que uno nace quiere jugar en Industriales, porque es lo que uno ve toda la vida. Vi jugar a mi padre ahí un poco tiempo, pero veía sus videos y el representó esa camisa 22 años. Por eso escogí el número 22”.

¿Cómo resumes a tu padre?

“Es mi guía, mi patrón a seguir y para mí jugar donde él jugó y caminar por donde él caminó y hacer lo que él hacía es más que suficiente”.

¿A quién admirabas en Cuba y aquí?

“En Cuba a muchos, Rudy Reyes, a Yulieski Gurriel; y aquí admiro a Alex Rodríguez, a Carlos Correa y al mismo Yulieski”.

Si cierras los ojos, ¿te ves en Grandes Ligas dentro de unos años?

“Si Dios quiere y no me lesiono, en las Grandes Ligas”.

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