Estar en el spring training, es como haber llegado a la mitad del sueño, afirma lanzador cubano

POR JORGE EBRO

Héctor Mendoza parece niño con juguete nuevo. En el lanzador cubano se advierte ese aire de alegría de quien se siente a gusto en un lugar. Ese es el efecto del campamento de primavera de los Cardenales de San Luis.

Con apenas 23 años, Mendoza va de un lado a otro con una sonrisa llena de esperanza. Muy probablemente sea enviado en algún momento a las Menores, pero él está convencido de que estos días en Júpiter habrán de ayudarlo en los próximos meses o años, si se le presenta la oportunidad de ascender al equipo grande.

De la Isla de Pinos a Japón, su mejor momento vino en la Serie del Caribe del 2015, cuando algunas actuaciones de relevo suyas ayudaron a que Pinar del Río se coronara campeón en San Juan.

Ahora mismo, con los Cardenales, Mendoza ya se siente campeón.

¿Cómo ha sido la experiencia en tu primer spring training?

“Es algo increíble, muy lindo, es como haber llegado a la mitad del sueño. Lo otro que queda ahora es echar todo para adelante con la meta puesta en las Grandes Ligas, pero por el momento estoy disfrutando cada minuto”.

Tu vestidor queda cerca del de Adam Wainwright, ¿te dice algo eso?

“No solamente de él, estar cerca de alguien como Yadier Molina, Marcell Ozuna. Trato de recoger todo el conocimiento posible. Es algo maravilloso escucharlos. Un consejo de ellos vale oro. En Cuba los vi jugar, y ahora comparto con ellos. Es algo tremendo”.

¿Qué te ha impresionado más de Molina?

“De Molina y en general de la mayoría de los consagrados, que son gente muy humilde. A pesar de ser grandes estrellas en el terreno, no tienen problemas en darse a los demás con mucha naturalidad. Aquí hay un ambiente muy positivo”.

Se habla de ‘la Manera de los Cardenales’, por la forma de desarrollar jóvenes.

“Sin duda, es una organización de primera clase, que sabe lo que desea de cada uno de sus peloteros y te ayuda en cada momento para que des un paso adelante. Pero también exige en la ética de trabajo y espera que todos seas profesionales en los buenos y malos momentos”.

Primero en Cuba y luego en Japón, ¿cómo te ayudaron esas experiencias?

“Las dos me ayudaron muchísimo, en mi tierra porque empecé bien temprano y todo te va fortaleciendo, y en Japón por la calidad de esa pelota, la manera profesional con que se encara la preparación, el control de la mente. Al ser experiencias muy distintas, pues uno se va quedando con lo mejor de ambas”.

El hijo de Orestes Kindelán está en Dominicana, ¿con la intención de jugar en Grandes Ligas?

¿Qué expectativas tienes para esta primavera?

“No me pongo metas, sino trabajar fuerte para ver qué sucede. Claro que tengo todo puesto en llegar a las Grandes Ligas y creo que voy por buen camino, y con la ayuda de Dios sé que puedo lograr”.

¿Si te envían a las Menores, cuál será tu mentalidad?

“A seguir luchando, a tratar de dar lo mejor de mí y a esperar por la oportunidad. Esto apenas es el principio de una gran historia”.

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