El horno y los números fríos de Freddy Asiel

Autor:Norland Rosendo

Quien no tenga lupas que no lea los números de Freddy Asiel en la pasada temporada cubana de béisbol. Vistos fríamente, qué hace ese muchacho en la preselección nacional para Barranquilla. Cada número suyo narra una historia con final infeliz, o casi todos juntos fueron la misma historia, la misma maldición; pero Freddy Asiel durmió tranquilo, porque casi siempre, pese a los números, lo hizo bien.

Con dos triunfos y nueve derrotas (entre las dos etapas clasificatorias y la postemporada) probablemente a nadie antes lo convocaron a una preselección, y con más de un 80 por ciento de posibilidades de vestir el uniforme del equipo Cuba. A Freddy Asiel, en cambio, sí, y su inclusión no se discute, más allá de que su mala suerte pueda contagiar al grupo.

Bajo este sol de marzo, que nada tiene que envidiarle al de agosto, conversamos con el pitcher cuyas aperturas en la 57ma. Serie Nacional fueron casi todas de calidad, pero el bull pen no lo acompañaba, ni el de Villa Clara ni el de Industriales.

Ahora participa con Occidentales en la cuadrangular amistosa en la que intervienen dos franquicias mexicanas, y hace unos días estuvo en el tope frente a Nicaragua, donde volvió a exhibir sus mejores dotes, aunque —¿será una obviedad?— no ganó.

Había una pregunta que estaba loco por hacerle: ¿cómo se duerme dejando el juego ganando y después se perdiera, o que los bateadores de tu equipo apenas suenen el madero cuando te toca lanzar?

Freddy ni siquiera arquea las cejas; tampoco hace un gesto de disgusto. Es como si estuviera adaptado: «Yo dormía bien por mi trabajo y a la vez no dormía bien porque no ganaba, pero nunca responsabilicé a los demás pitchers por no poder aguantar. Sé que ellos no querían perder tampoco».

—¿Tienes alguna explicación para tanto infortunio?

—Ninguna, supongo que sean cosas de la pelota. Al menos me queda la satisfacción de que tuve buenas salidas, trabajaba casi siempre entre seis y siete innings bien, y no podía ganar. Me faltaban diez victorias para llegar a cien y solo pude lograr dos.

—¿Y el ánimo?

—Estoy tranquilo, en la próxima serie buscaré los ocho triunfos que me faltan, estoy seguro de que la historia será diferente para mí, no siempre pitcheando bien se puede salir tan mal.

—¿Cuánto crees que has madurado como lanzador?

—He mejorado mucho el pensamiento táctico, los años de experiencia me han ayudado en ese sentido, ya no me baso solo en la fuerza como cuando era más joven, ahora pienso encima del box. Como resultado, me canso menos y me siento más cómodo.

—¿Algún pitcheo nuevo en el repertorio?

—No, los mismos, solo que estoy perfeccionándolos y trato de colocarlos donde más daño les hacen a los rivales.

—Hay quienes dudan que tengas el mismo ímpetu en la venidera temporada…

—Nada de eso, siempre he salido y voy a seguir saliendo al terreno a darlo todo por la victoria.

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