Roberto Carlos Ramírez: Una historia que no ha terminado todavía

Por Yusseff Díaz.

El talento de Roberto Carlos Ramírez nunca ha estado en duda, pero desgraciadamente no ha tenido la suerte a su lado. El torpedero trae el talento en su sangre para jugar la posición, pues es el sobrino del legendario campocorto capitalino Rodolfo Puente.

En seis Series Nacionales con los Metros y los Industriales de La Habana bateó .305 y logró hacer la preselección para el Clásico Mundial del 2013. Luego, en un viaje a México con el equipo nacional, el antillano se fugó para buscar un mejor futuro en el béisbol profesional.

Pero por su desconocimiento de las leyes migratorias de los Estados Unidos perdió su posibilidad de convertirse en agente libre y cayó en las manos de un “buscón” dominicano.

El mal manejo del “buscón le hizo perder años vitales al antillano, y aunque bateó .357 en el 2013 combinados entre los Rio Grande Valley Whitewings y Diablos de El Paso no recibió ninguna oferta concreta por las demandas excesivas contractuales de su representación.

Ramírez jugó en la Liga Can-Am en el 2015 bateando .267 con 4 cuadrangulares y 31 empujadas con los Campeones de Ottawa.

Tuviste buen desempeño tus últimos dos años en Cuba, ¿esto influyó en tu decisión de buscar un futuro en el béisbol profesional?

La idea surgió porque no estaba en los planes de la Comisión Nacional o de la dirección del equipo Cuba, que en ese momento estaba encabezada por Víctor Mesa y Jorge Fuentes.

Tuve un último año maravilloso después de casi dos temporadas sin jugar por lesión de la rodilla, por lo cual mucha gente dudaba de mi regreso. Logré regresar y tuve un gran desempeño, lo cual me llevó al Juego de Estrellas como el jugador con la tercera mayor cantidad de votos. También hice las preselecciones nacionales y la selección que fue a México, donde me quedé para venir hacia los Estados Unidos.

¿Cómo ayudó a tu desarrollo como torpedero siendo sobrino de un gran campocorto como Rodolfo Puente?

Siempre fue una inspiración en la familia, sobre todos para los varones que jugábamos la pelota. Pero realmente el 95% de mis habilidades en el béisbol, fue mi padre quien las pulió. Mi padre sabía o sabe mucho más de béisbol que muchos de los entrenadores de élite en el béisbol cubano, para no decir todos. Por ejemplo, antes de que Céspedes fuera el jardinero central del equipo Cuba, mi padre decía que Yoenis pintaba para ser Grandes Ligas con un buen desempeño. Sin embargo en ese momento se hablaba de Carlos Tabares y Yasser Gómez, entre otros.

Tu talento como pelotero no está en duda, pero ¿cuál fue el factor más grande que ha estancado tu carrera?

Mi problema ha sido que no he encontrado la persona que necesito, o sea el ojo de algún cazatalentos o coach de algún equipo. Yo he jugado en muchas ligas sin entrenar. Participé en esas ligas sin practicar en el infield o bateo en el cajón antes de ser firmado y con todo eso bateé .300 en esas ligas, las más notables siendo las ligas independientes y en Nicaragua. Mi problema ha sido solamente que no he navegado con suerte.

¿Cuál es tu logro más grande como pelotero?

Mi logro más grande fue que probé mi calidad en Cuba, pero especialmente en La Habana. Siempre fui subestimado y apartado, hasta que con mi juego callé muchas bocas. Logré romper el récord de imparables para un torperdero en una temporada, que era de 118 y yo di 126. También empaté el récord de Eulogio Osorio de 129 jits en una temporada y el de elevados de sacrificios de Antonio Scull.

¿Qué podemos ver en el futuro para Roberto Carlos Ramírez?

De mi futuro, sólo Dios sabrá. Tengo todavía cosas que demostrar en béisbol y siento que puedo sorprender a muchas personas. Mi forma de jugar es única, siempre ajetreado y con mucha intensidad. Además, soy un buen bateador, tengo habilidades con el bate y velocidad en las piernas. Mi guante es de alto nivel, con movimientos diferentes y con elegancia. Pero sí sé que podré ser un buen entrenador. Ahora mismo entreno muchachos y he logrado hacer que algunos de ellos que nunca han dado un jonrón, logren darlo con frecuencia, por ejemplo.

¿Te gustaría un día regresar a jugar en la Serie Nacional?

Sí me gustaría, primero que todo porque soy un pelotero cubano. No hay béisbol como el nuestro, somos peloteros naturales. Si tuviéramos el profesionalismo en la isla y con entrenadores profesionales como al principio de las series nacionales, como fueron los casos de Eberto Blanco, Chiquitín Cabrera, y Rafael Ibáñez entre otros, los peloteros hubiesen sido aún mejores. Si no me crees, pregúntale a los peloteros de los 60’s y 70’s.

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