Tope Cuba-EE.UU: Espinas, preguntas y esperanza…

Por Joel García

La decimoséptima confrontación beisbolera entre selecciones de Cuba y Estados Unidos terminó con la cuarta derrota en línea (2015, 2016, 2017 y 2018) de los nuestros en el tradicional match, ahora en solo cuatro juegos (5-1, 3-0, 2-0 y 4-15), pues la lluvia impidió reprogramar un quinto partido, dada la salida este domingo del equipo hacia Barranquilla, donde aspiran a retener el título regional con más esperanzas que certezas, tras lo visto por estos días en el estadio Latinoamericano.

Cuando hablamos de espinas contra los norteños no solo se trata del balance de victorias y fracasos desde la reanudación en el 2012 de estos enfrentamientos (19 éxitos ellos, por 15 los nuestros), sino de la forma en que caemos: pobre demostración ofensiva, errores tácticos y de concentración, así como pitcheo demasiado noble, para no hablar de motivación o cansancio físico, visibles también en algunos jugadores.

Estuvimos a punto de tres lechadas consecutivas (nos salvaron dos wild pitch el primer día) y por más que expliquemos el gran talento y calidad del elenco visitante, con peloteros entre 19 y 21 años que en menos de un quinquenio veremos a la mayoría en las Grandes Ligas, eso no justifica ningún desempeño, menos hoy, cuando supuestamente la Serie Especial y una extensa preparación debían mostrar el punto competitivo más alto del conjunto.

Interpretar lo sucedido pasa además por cuestionar la propia conformación de la tropa dirigida por Carlos Martí. ¿Ocho jugadores contratados en el exterior eran imprescindibles si al final solo se pudieron sentar todos en el banco durante el último pleito, lo cual limitaron muchas variantes y estrategias? ¿La fórmula de Yurisbel Gracial y Guillermo Avilés en los jardines es la ideal para ganar, a pesar de que ninguno de ellos se desempeña en esas posiciones durante sus campañas regulares? ¿Qué tan estricto puede ser el rol de cada lanzador si Yariel Rodríguez (anunciado como relevista intermedio) parece estar mejor que el abridor Ulfrido García.

El despertar de batazos cubanos este sábado (17 imparables, con par de jonrones incluidos) puso fin a la sequía de 12 en los tres primeros juegos, en tanto el tridente Yordan Manduley-Yurisbel Gracial-Frederich Cepeda rindió con mucha esperanza de cara a Barranquilla, pues impulsaron entre ellos nueve de las 15 carreras.

Aunque el sistema de todos vs. todos parece beneficiar a Cuba en un torneo corto como el venidero, las preocupaciones crecen a partir del tope con EE.UU., pues un slump casi colectivo como el que acabamos de ver arruina cualquier posibilidad de éxito.

Deseamos que la última imagen, la del triunfo, sea la que perdure y se extienda a Colombia. Pero hay que ser objetivo. A diferencia de otros juegos multideportivos o épocas anteriores las opciones de regresar con o sin corona andan parejas. Y quisiera, de veras, ser más optimista, pero la interpretación periodística dicta otra cosa.

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