De respetado pelotero a manager campeón, la ejemplar historia de un cubano en el béisbol

Por Jorge Ebro

Otros jugaron más que él en sus 12 años de carrera, pero nadie estudió tanto el béisbol como Brayan Peña. Temporada tras temporada, el cubano llenó su cerebro de estrategias y filosofías. Sabía lo que podía venir y se estaba preparando para la llegada de ese día.

Favorito de los fanáticos, amigo de los peloteros y respetado por los clubes, Peña fue acumulando las herramientas que le permitieron transitar de la receptoría al dugout, del juego activo a la dirección, de ser objeto de un manager a manager mismo. Cuando su cuerpo no pudo más, su mente se abrió paso.

Y ahora no cabe dentro del uniforme. Sus Tigres de la Liga de la Costa del Golfo terminaron campeones en su debut como piloto en este 2018, de modo que el horizonte de quien fuera enmascarado en las Mayores no ha hecho otra cosa que revelarse.

¿Cómo llega esta oportunidad de dirigir?

“Se abre una posicion con los tigres y me dijeron que si me retiraba tenía la oportunidad de ser manager. Yo quería seguir jugndo, pero el cuerpo no me respondía y por eso colgué los spikes y tomé el bate de funguear’’.

¿Te atraía la idea de ser manager cuando eras jugador?

“Sí, siempre estuvo en mi mente. Acuérdate que he estado cerca de managers como Bobby Cox, Jim Leyland. He visto como se comportaban, aprendí de ellos. Muchos catchers terminamos como managers o coaches de banco’’.

¿Imaginaste que el éxito iba a venir tanrápido?

“No, no tanto.Nunca pensé que iba a ganar un título tan rápido y tan temprano. Cuando me ofrecieron el puesto me reuní con mi esposa y mi familia y decidimos que era una buena opción. Estoy agradecido con los Tigres por darme esta oportunidad’’.

¿Qué es lo que más observabas desde el banco?

“Como se maneja el pitcheo. Para mí es fundamental, porque tu ganas o pierdes con el picheo. Hay que mantener los lanzadores saludables, activos. Y lo otro era como utilizar el bullpen. En los equipos que estuve, cuando se usaba bien el relevo venían los resultados’’.

¿Cuán difícil es hacerlo con el mandoen la mano, con la responsabilidad?

“Es más fácil decirlo que hacerlo. Hay que saber utilizar los envíos en ciertos momentos, ciertos, lanzadores contra ciertos bateadores, y tomar las decisiones a veces en cuestiones de segundos, sin dejar dudas contigo mismo’’.

¿De quién aprendista más como dirigente?

“He tomado cosas de cada uno de mis managers, de Mike Matheny, Ned Yost, Bryan Price. De este último admiraba su trabajo con los lanzadores, porque el primero fue coach de pitcheo. Lo veía trabajar y hablar con Cueto, con Chapman’’.

Mencionaste a Cox y a Leyland…

“Ellos fueron una bendición para mí. De ellos aprendí como tratar con los peloteros en el orden personal, como ellos le hacían saber al pelotero que estaban para apoyarlos, para ponerlos en una situación de éxito, ya fuera una súper estrella como Chipper Jones o jóvenes recién llegados como Yunel Escobar o yo mismo’’.

¿Dirigían más a un nivel intuitivo o de estrategia pura?

“De todo un poco. Yo les veía la viveza, la inteligencia, la astucia. Siempre iban un paso por delante del contrario, una jugada por delante, como si estuvieran en un juego de ajedrez. Ver a Tony LaRussa contra Bobby Ccox era una delicia’’.

¿Qué cualidades debe tener un manager?

“Número uno confiar en sus peloteros. Número dos saber aprender y saber entender y tener buena comunicacion con la prensa, y número tres confiar en el cuerpo de coaches que por algo están en la posicion que están’’.

¿Sueñas con dirigir en las Mayores?

“La meta es seguir aprendiendo, prepararme para el futuro, especialmente ahora que hay tanta información numérica, con la sabermetría. Nunca dejaré de aprender, de preguntar y de mirar. Quiero llegar a tener una buena base y el dia de mañana Dios sabrá que puerta me abre’’.

¿Extrañas el juego activo?

“No, porque cuando tu corazón y tu mente están conectados en una nueva meta, en una nueva decisión, no hay nada de que arrepentirse. Mi cuerpo no respondía en el terreno al nivel que merece el béisbol. Desde el primer día di el 100 por ciento a mis muchachos. Ya no me miraba como el pelotero, sino como el maestro que podía ayudar a esta nueva generación’’.

¿Que significó levantar el trofeo de campeón?

“Me alegré por mí, pero más por mis peloteros. En esta liga tienes que despertarte a las 7 de la mañana y estar en el terreno a las 7:30. Los chicos se separan de sus familiares, es dificil para ellos, son jugadores de 17 y 18 añitos. A esa edad yo me escapé de Cuba y fue duro estar lejos de mi familia, de mis raíces’’.

¿Qué es lo que más te inspira a levantarte, entonces, esas mañanas?

“Seguir representando a los latinos y a los cubanos. Quiero demostrar que podemos ser buenos managers. Quiero seguir creciendo y dejar un legado. Esta es la primera vez que los Tigres ganan un título en la clase de Novato y lo ha logrado un manager cubano. Seguiré representando a mi tierra en el béisbol’’.

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