El éxito de los programas de desarrollo de jugadores de la NPB    

Por Claudio Otero Rodríguez

Si hay algo que ha quedado claro durante la temporada 2018 de la NPB es que los programas de desarrollo de jugadores que manejan los distintos equipos de la liga están arrojando más frutos que nunca antes, al menos en lo que a jugadores extranjeros se refiere.

Como su nombre lo indica, dichos programas constituten la herramienta principal que utilizan la mayoría de los clubes nipones para cultivar sus futuros peloteros, tanto nacionales como, con cada vez mayor frecuencia, foráneos.

No se trata de una idea nueva, sino de una práctica que ya tiene años realizándose. Sin embargo, nunca había sido tan exitosa como en la presente temporada, por lo que sospechamos que la veremos crecer mucho en el futuro.

Tradicionalmente, los conjuntos de la NPB se habían inclinado por firmar peloteros veteranos con experiencia en las Grandes Ligas con la esperanza de que triunfaran de manera inmediata en Japón y ayudaran a sus equipos a ganar un título.

No obstante, eso casi nunca ocurrió, por lo que en los últimos años la preferencia ha cambiado. Ahora, los clubes nipones tratan de contratar peloteros extranjeros más jóvenes y, si es posible, desarrollarlos en sus ligas menores para prepararlos para el futuro.

El ejemplo más claro de todos es el de los Carpas de Hiroshima, que gracias a su academia en la República Dominicana han logrado formar un grupo de jugadores importados que este mismo año ya fue clave para la conquista del tercer título de liga consecutivo del conjunto.

Nos referimos a los dominicanos Xavier Batista, Alejandro Mejía y Gerónimo franzua, cuyos aportes este año fueron cruciales para el éxito del equipo y serán vitales también para ayudarlo a avanzar en la postemporada.

Batista ya había debutado el año pasado y había demostrado su potencial al conectar 11 jonrones en 125 turnos al bate, pero esta campaña no cabe duda de que se ha consolidado y ha comprobado que sus números de 2017 no fueron una casualidad.

Esta temporada, el poderoso toletero de 26 años sumó 25 cuadrangulares y 55 remolques en 273 turnos legales, cifras que le dan una proyección de 45 estacazos y 100 empujadas en una temporada completa.

Mejía también debutó en la liga el año pasado, si bien sólo pudo ver acción en 9 partidos. Su situación no cambió mucho este año debido a la escasez de cupos para jugadores extranjeros en el roster activo, pero en esta ocasión su gran talento sí quedó al descubierto.

El espigado toletero de 25 años disparó 3 vuelacercas y produjo 7 carreras en 22 juegos con el equipo mayor y, como si eso fuera poco, conquistó la triple corona ofensiva de la Liga Occidental, uno de los dos circuitos menores de la NPB.

Con un promedio de .337, 20 jonrones y 59 remolques en 76 encuentros disputados, el caribeño fue claramente el bateador más destacado del año a ese nivel, por lo que seguramente lo veremos jugar más a menudo con el conjunto mayor en 2019.

Franzua, por su parte, comenzó la temporada en el programa de desarrollo de jugadores del conjunto pero su actuación fue tan destacada a ese nivel que el club decidió promoverlo y darle un contrato de liga mayor a mediados de mayo.

Su debut llegó a finales de ese mes y desde entonces se convirtió en el pilar del bullpen del equipo, al punto de que fue nombrado el lanzador más valioso de agosto en la Liga Central luego de permitir una sola carrera en 18 apariciones.

Con apenas 25 años sobre sus espaldas, el habilidoso zurdo promete mantenerse como uno de los protagonistas del relevo intermedio del conjunto por varias temporadas más.

Pero este éxito no sólo se limita a Hiroshima. Los Gigantes de Yomiuri se sacaron la lotería con el dominicano Christopher Mercedes, quien fue promovido este año al equipo mayor después de pasar un par de campañas en su programa de desarrollo de jugadores.

El zurdo de 24 años no permitió carreras en sus 3 primeras aperturas y ganó 2 de esos 3 juegos, lo que se convirtió en un nuevo récord para un jugador salido de uno de esos programas.

Si bien hoy día su récord está en 5-4, su efectividad se mantiene en 1.97 y su pocertaje de aperturas de calidad en 75 por ciento, por lo que es muy probable que continúe siendo de los miembros fijos de la rotación del conjunto en el futuro.

Los Halcones de SoftBank tuvieron un éxito similar el año pasado con el cubano Liván Moinelo, quien llegó a la organización como un lanzador en desarrollo y después de brillar con el conjunto mejor fue promovido a la máxima categoría, donde se convirtió en una estrella.

Moinelo se mantiene este año como uno de los miembros fijos del bullpen del club, mientras que su compatriota Luis Oscar Colás sigue trabajando en el programa de desarrollo de jugadores de la organización con la esperanza de ser promovido en el futuro.

Esto nos lleva a otra práctica que también han estado utilizado los equipos japoneses en los últimos años y que ha probado ser muy exitosa: la firma de peloteros cubanos a través de un acuerdo con el gobierno de ese país.

SoftBank, especialmente, ha encontrado una mina de oro en Cuba. Este mismo año firmó a Yurisbel Gracial y Ariel Miranda y ambos se han convertido en protagonistas de uno de los mejores clubes de Japón, que además ya aseguró su presencia en la postemporada.

Gracial debutó el 19 de abril y está bateando para .286, con 9 cuadrangulares y 30 empujadas en 182 turnos. Si no ha visto más acción, ha sido por la falta de cupos para extranjeros en el roster activo del conjunto.

Miranda, por su parte, debutó el 18 de agosto y ya posee un récord de 6-1 y una efectividad de 1.89 en 8 aperturas. Su presencia sobre el montículo ayudó a recuperar el nivel de la rotación del club, que este año decayó un poco.

En total, 11 de los 12 conjuntos de la NPB poseen un programa de desarrollo de jugadores en este momento y la mayoría de ellos cuentan con jugadores extranjeros en sus filas, incluyendo peloteros que han llegado direcatmente desde Cuba a través del mecionado acuerdo.

Los Marinos de Lotte, por ejemplo, anunciaron en enero de este año que habían firmado a dos peloteros cubanos de 16 años para desarrollarlos dentro de su organización y que además planeaban extender esa práctica en el futuro.

La tendencia de firmar renombrados veteranos de Grandes Ligas para que vengan a Japón a arrojar resultados inmediatos se va a mantener siempre, de eso no cabe duda, pero lo que sí nos parece que va a aumentar mucho en los próximos años es el desarrollo del talento foráneo.

Después de todo, se trata de una estrategia menos costosa y que puede producir muy buenos resultados por períodos de tiempo más largos que la primera, que cuando mucho asegurará los servicios de un buen jugador por 2 o 3 años.

El ya mencionado Batista, por ejemplo, ganó apenas 175 mil dólares esta temporada, en comparación al dominicano Wilin Rosario, quien cobró 3 millones y sólo disparó 8 jonrones y remolcó 40 carreras.

Tal como ocurre en el fútbol, el desarrollo de jugadores en las canteras de los equipos es una de las mejores maneras de formar las futuras estrellas del club y la NPB lo ha comprobado de primera mano este año, por lo que no dudamos que profundizará esa estrategia en el futuro.

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