Baseball

El alma en el montículo

Autor: Ortelio González Martínez

De visita por el estadio José Ramón Cepero, el mentor Róger Machado me dice que Lázaro Blanco está en el hotel, entrenó fuerte por la mañana y, como no le toca lanzar en unos días, descansa.
Dos toques a la puerta.

–Mire, yo soy… –Y sale el guajiro más humilde que he conocido.

–Entra, siéntate. Estaba viendo un programa de pelota, analizándolo, aprendiendo, comenta.

A Lázaro Blanco Matos en la Serie Nacional 51 lo dejaron fuera del conjunto de Granma. «No has tenido una buena preparación», le dijeron, y lo mandaron para la casa.

«Aquella decisión me cayó como un cubo de agua fría, porque no la esperaba ni la merecía. Varios amigos me aconsejaron y decidí no irme de la pelota. Carlos Martí, cuando vio la nómina, preguntó si acaso yo era el peor pitcher de la provincia.

«Al año siguiente me preparé como siempre lo hago y reforcé a Matanzas. Gané 11 partidos y fui subcampeón nacional, al igual que en la temporada sucesiva. Después hago el equipo de mi provincia y fui el mejor lanzador de esa Serie, con 15 victorias. Como ves, no estaba acabado como alguien pensó».

–¿A qué lanzador has admirado más?

–A Norge Luis Vera y a Ciro Silvino Licea.

–De los bateadores, ¿quién se te hace más difícil?

–Todos lo son, pero ninguno como Juan Carlos Torriente. Analizo los puntos débiles y a él no se los encuentro, siempre me conecta uno o dos jits por partido.

–¿A qué atribuyes la no clasificación de Granma?

–A las lesiones, atacaron como nunca. Roel Santos, Yoelkis Céspedes y Yulián Milán faltaron en más de 20 partidos. Toda Cuba vio qué jugadores de cuadro se encargaron de los jardines. Esa fue la razón por la que Granma no pasó a la segunda fase.

–¿A qué atribuyes la no clasificación de Granma?

–A las lesiones, atacaron como nunca. Roel Santos, Yoelkis Céspedes y Yulián Milán faltaron en más de 20 partidos. Toda Cuba vio qué jugadores de cuadro se encargaron de los jardines. Esa fue la razón por la que Granma no pasó a la segunda fase.

–La actual estructura de la Serie Nacional…

–No me agrada, prefiero la de 90 partidos. Varios talentos no están en la segunda fase y eso no desarrolla el béisbol. ¡Hasta los récords es difícil contabilizarlos!

«Los nuevos lanzadores, para llegar a los cien juegos ganados, tienen que dibujarla bien y, si sus equipos no clasifican o no los piden de refuerzo, no pueden hacerlo. Imagínate, solo 45 juegos y después diez equipos quedan fuera de la Serie, que no vuelven a jugar béisbol en casi ocho meses. Eso no está bien».

–Desde hace cinco años eres el mejor lanzador de la Serie Nacional y en la pasada temporada resultaste el mvp de la liga Can-Am. ¿Alguna preparación especial para mantener el rendimiento por tanto tiempo?

–El pasado año integré el Todos Estrellas. En 117 entradas lanzadas fui el líder en ponches, con 120. Este año resulté el tercero en promedio de carreras limpias y en ponches.

Dedicación, exigencia y disciplina son palabras de orden. Además, tengo un amigo por entrenador: Luis Ernesto González Escalona, él me prepara los planes de entrenamiento. También le agradezco a Ciro Silvino y a Marcos Fonseca, quienes me enseñaron a entrenar solo.

–¿En qué basas tu pitcheo?

–En el control, aunque tengo buena slider, sinker y aprendí el split finger en Canadá. Ese es mi arsenal para vencer.

–¿Qué haces para mantener el control?

–Bullpen a corta distancia. El profesorJosé Manuel Cortina, cuando trabajaba con nosotros en los equipos Cuba, decía que no se aprende a tirar recta hacia las esquinas si primero no dominas la zona de strike.

–La Serie Nacional y la Can-Am, ¿cuál tiene mayor calidad?

–La Can-Am exhibe más nivel. Muchos peloteros juegan triple a y van a los entrenamientos de grandes ligas. Después regresan a la Can-Am, la segunda mejor liga independiente del mundo, luego de la Atlantic League del béisbol profesional norteamericano.

«En la Can-Am se juegan 106 partidos en cuatro meses y medio. No hay descanso. Hay que tener buena preparación, mucho rigor y entrega. Yo lanzo cada cinco días».

–¿Qué opciones le ves a Ciego para discutir el campeonato?

–Es un buen equipo, la defensa no estuvo bien en los inicios, pero en los últimos choques ha estado a gran altura. Ciego de Ávila sabe jugar play off y podemos volver a discutir el título, que sumaría a los dos que gané consecutivamente con Granma.

–¿Cuántas millas has llegado a tirar?

–94.

–¿Qué has aprendido en la liga Can-Am?

–La disciplina. Allá nadie te obliga a entrenar. Debía estar en el terreno a las tres de la tarde por espacio de una hora y 15 minutos. Nadie me chequeaba, pero si no lo hacías estabas expuesto a que no te saliera bien el trabajo. Y si eso ocurría, te daban una palmadita en el hombro y te decían: hasta aquí.

–¿Seguirás el próximo año con los Capitales de Quebec?

–Todavía no se ha confirmado nada. Si no volviera a los Capitales, tengo otras propuestas y espero por ellas.

–¿Se lanza igual en un equipo donde juegas contratado que en Cuba?

–En Cuba se siente más presión que allá, porque aquí los aficionados exigen mucho. Además, siempre estás frente a tu pueblo.

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