Jorge E. Alomá: “Si dependiera de mí, no jugaría contra…

Foto por Boris Luis Cabrera

Por Boris Luis Cabrera

A sus 29 años, y con siete temporadas en sus espaldas, este muchacho natural de Arroyo Naranjo, en la capital del país, ha encontrado su estrella dentro de los diamantes beisboleros. Su desarrollo progresivo ha llegado al clímax en la actual campaña. En la etapa clasificatoria disparó un total de 54 imparables en 137 turnos oficiales (394 AVE), con 7 batazos de vuelta completa y 31 carreras impulsadas, convirtiéndose en uno de los puntales ofensivos de su equipo Artemisa.

Luego, como refuerzo en esta segunda fase, con la camiseta verde y roja de los leñadores, promedia para 350 de average ofensivo (100-35) con 27 remolcadas, 6 jonrones, y exhibe un OPS espectacular de 1065, tercero entre todos los participantes. Cuando encuentra corredores en bases, sus números son todavía mejores: 415 AVE (53-22) y, además, ha traído para el home-platea 14 compañeros de los 45 que ha encontrado en posición anotadora, para un excelente 31.11% de efectividad.

“Este año me he preparado mucho mejor, he trabajado mucho más con las pesas para aumentar mi bateo de largo alcance y poder aumentar la cantidad de carreras impulsadas y me ha dado resultado” -confesó a Cuba Lite previo a uno de los partidos contra su antiguo equipo Industriales en el estadio Latinoamericano.

En esta fase, por razones estratégicas, ha tenido que moverse a la segunda base y allí ha cometido 5 errores en 165 lances (970 AVE) con 92 asistencias. “El año pasado me fue muy bien en el short-stop, fui el guante de oro de la serie, pero la segunda base me es muy cómoda también. Se me facilita esa posición, aunque la verdad que cada una tiene sus características, pero me siento muy bien ahí. Incluso puedo jugar la tercera”-comentó.

Ser parte de la nómina de un elenco más exigente le ha traído sus dividendos, según nos dijo: “en Las Tunas hay algunas diferencias con respecto a mi equipo de Artemisa. Aquí se entrena más, hay otro tipo de juego, cada cual está más centrado en su función y en su misión dentro del equipo. En Artemisa los jugadores tienen más paridad, no hay muchas diferencias cualitativas entre los peloteros. Aquí también se trabaja más con las pesas y eso lo he aprovechado”.

Muchos no conocen las razones por las cuales este excelente torpedero abandonó la capital en campañas anteriores y no aceptó la invitación de Rey Vicente Anglada para regresar a sus filas, pero Alomá, en esta ocasión, las explicó: “me fui de la capital porque después de tener un buen año con Sancti Spíritus y una buena temporada con Industriales, llegó Yolbert Sánchez y dejé de jugar con regularidad. Yo me sentía con posibilidades de seguir, me sentía en ascenso con respecto a mi rendimiento y lo que quería era jugar pelota. Mucha gente malinterpreta esto, piensa que sucedieron cosas, pero no es así, yo solo quería jugar pelota y por eso tomé esa decisión”.

Jugar contra su antiguo equipo, el que representa la provincia donde vive, y el que siempre soñó con integrar, le despierta sentimientos encontrados.

“Me es muy difícil jugar contra los Industriales, te juro que si dependiera de mí ni jugara contra ellos, ni haría el viaje hasta acá, pero al final este es mi trabajo y lo tengo que hacer. La verdad que me es muy incómodo porque nunca he perdido el vínculo con ellos, me llevo muy bien con la gran mayoría, ahí tengo grandes amigos; ni siquiera celebro cuando le conecto a sus lanzadores” -expresaba mientras se le hacía un nudo en la garganta.

“El año pasado le bateé mucho al picheo de Industriales y nadie me dijo nada al respecto, sin embargo este año, por decirle a Anglada que no vendría, mucha gente me ha criticado y me ha dicho cosas. Los aficionados tienen que entender que no es bueno andar de un equipo a otro, uno tiene que sentar bases en la vida. Me fui por una causa y no puedo estar en esa situación. Ya regresé una vez y me tuve que volver a ir. No tengo nada en contra de nadie, pero tengo que pensar en mi bienestar”, sentenció.

A pesar de lo anterior, el muchacho de 1.72 metros de altura y 85 kg de peso, nos dejó una puerta abierta antes de terminar con la entrevista: “en algún momento sí estaría dispuesto a volverme a poner el traje azul, pero ahora mismo no sé que decirte. Me gustaría, es la provincia donde vivo y, además, sé que en un momento determinado le he podido hacer mucha falta al equipo, y eso me duele”.

Jorge Enrique Alomá salió disparado a hacer su rutina de calentamiento, no sin antes dejarle un mensaje a la afición tunera, haciendo alarde de su profesionalidad y de su agradecimiento.

“Estoy muy contento con la afición de Las Tunas, me han dado una tremenda acogida, y la verdad que nunca esperé que fuera así, que me fueran a querer tanto. Estoy sorprendido, a pesar de que siempre supe que allí había muy buen público. A ellos les digo que confíen en nosotros, que este es el año de los leñadores”.

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